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Debido a sus amplias responsabilidades, el hígado suele verse afectado muy a menudo por virus, sustancias tóxicas, contaminantes, una mala alimentación y, por supuesto, las enfermedades.

Mantener una buena salud hepática es algo primordial en nuestro día a día. Gracias a ello podemos disfrutar de una sangre más limpia, hacer mejor las digestiones y tener, además, un sistema inmunológico mucho más fuerte y sano.

Como ya sabes, el simple hecho de mantener una dieta sana, variada y equilibrada puede hacer mucho por nuestro hígado, pero en esta ocasión, queremos recomendarte que nunca prescindas de un elemento indispensable: el limón.

Te damos tres razones por las que este cítrico favorece tu salud hepática.

Limón para cuidar de tu salud hepática

1. El limón nutre las carencias que día a día sufre nuestro hígado
Para mantener una adecuada salud hepática necesitamos minerales y vitaminas que permitan a las células del hígado obtener energía y protegerse de agentes nocivos que las enferman o destruyen.

El limón aporta vitamina C, esencial para fortalecer nuestras defensas y hacer frente a esos virus y bacterias que enferman el hígado.

La terapia del limón, basada casi en exclusiva en beber en ayunas un vaso de agua con el jugo de este cítrico, mineraliza los tejidos hepáticos al aportarle un gran número de antioxidantes y vitaminas.

El limón también actúa como un buen antiinflamatorio natural. Gracias a él podemos ir mejorando poco a poco los efectos ocasionados por un hígado graso.

2. El limón depura el hígado

El limón es un depurador del que no deberíamos prescindir en nuestro día a día. Nos permite desintoxicar el organismo y hacer frente a los radicales libres que atacan nuestras células.

También hemos de tener en cuenta que el consumo regular de zumo de limón optimiza las funciones de la vesícula biliar. Con ello, favoreceremos nuestras digestiones gracias a la correcta segregación de bilis.
De esta forma se absorben mucho mejor los nutrientes.

El limón también nos ayuda a depurar los intestinos. Gracias a esta terapia con limón llegarán menos tóxicos al torrente sanguíneo, al tener unos intestinos sanos y limpios por donde pasan mejor los nutrientes.

3. El limón es un agente alcalino que cuida de nuestro hígado

El limón es una de las mejores frutas alcalinas que nos ha regalado la naturaleza. Nos permite restablecer el equilibrio de pH del cuerpo para protegernos del ataque de los radicales libres y favorecer, a su vez, tanto la función hepática como renal.

El hígado es también un órgano esencial a la hora de filtrar toxinas presentes en la sangre. Si día día conseguimos un entorno más alcalino, el hígado podrá hacer frente a esa depuración interna gracias a los antioxidantes y vitamina C.

Terapia con limón para curar el hígado graso
Una de las enfermedades más comunes asociadas al hígado es la esteatosis hepática. Es una dolencia en la cual se acumulan los ácidos grasos y los triglicéridos en nuestras células hepáticas.

El hígado se inflama y las digestiones empiezan a ser pesadas.

La enfermedad del hígado graso afecta a una buena parte de la población y, aunque en ocasiones tiene su origen en problemas relacionados con el alcohol, el llevar una mala alimentación también puede traernos esta dolencia.

El limón es una forma muy adecuada de favorecer la regeneración de las células hepáticas, reducimos la inflamación a la vez que destruimos los ácidos grasos.

Los antioxidantes y la vitamina C del limón también nos ayuda a reducir el nivel de colesterol, a la vez que mejoramos las digestiones.

La terapia con limón hará que esta enfermedad benigna pueda revertirse para evitar que derive en su punto más grave: la cirrosis.

Cómo llevar a cabo la terapia con limón

Agua tibia con zumo de limón en ayunas
Ingredientes

1 limón
1 vaso de agua (200 ml)
Preparación

Solo tendrás que mezclar un vaso de agua tibia con el zumo de un limón. Ahora bien, es posible que el hecho de consumir en ayunas el zumo de un limón te parezca algo “fuerte” para tu organismo.
Se trata de encontrar ese punto en que tu organismo pueda aceptar el presente remedio. Por ello puedes, por ejemplo, incluir el jugo de medio limón en lugar de uno entero.
Te recomendamos leer cómo limpiar el hígado para bajar de peso

Una cucharada de aceite con unas gotas de zumo de limón
Ingredientes

1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (16 g)
1 cucharada de zumo de limón (10 ml)
Preparación

Si no te sienta bien beber el zumo de limón en ayunas, esta cucharada de aceite de oliva y limón te será mucho más sencilla de tomar, y resulta igual de saludable para cuidar de tu salud hepática.
Este remedio contribuye a limpiar y a fortalecer tanto el hígado como la vesícula biliar. Además, lucha contra la acumulación de toxinas y fortalece nuestro sistema inmunológico: no dudes en probarlo.

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