HOLLYWOOD, CA - NOVEMBER 14:  Filmmaker Spike Lee accepts an award onstage during the Academy of Motion Picture Arts and Sciences' 7th annual Governors Awards at The Ray Dolby Ballroom at Hollywood & Highland Center on November 14, 2015 in Hollywood, California.  (Photo by Kevin Winter/Getty Images)

Cuando el pasado jueves por la mañana, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció el listado de nominados a la 88 edición de los Oscar, las voces de protesta por el hecho de que ningún actor afroamericano (o latino, o asiático) fuera citado en las cuatro categorías de actuación, no tardaron en resonar.

Sólo dos años después de que la organización fuera alabada por otorgar las estatuillas a Mejor Película y Mejor Actriz Secundaria a “12 Years a Slave” y Lupita Nyong’o, respectivamente (además de nominar a los actores negros Chiwetel Ejiofor y Barkhad Abdi).

El hecho de que intérpretes como Samuel L. Jackson (“The Hateful Eight”), Michael B. Jordan (“Creed”), Will Smith (“Consussion”), Óscar Isaac (“Ex Machina”), las estrellas de “Straight Outta Compton”), Benicio del Toro (“Sicario”) o Idris Elba (“Beats of No Nation”) fueran ignorados generó, por segundo año consecutivo, la proliferación del “hashtag” #OscarSoWhite (Oscars tan blancos) en las redes sociales y el anuncio a través de Instagram del boicot a ir a la gala por parte del director Spike Lee.

Medios nacionales se encargaron de atacar tal decisión con titulares tan dramáticos como: “Oscars aún tan blancos, tan masculinos y tan equivocados” (“Time”), “¿por qué los nominados al Oscar son tan blancos?” (“Washington Post”), “Oscar tan blancos, Oscar tan bobos” (“The New York Times”), “¿Dónde está la diversidad?” (“Los Angeles Times”, acompañando la frase con las 20 fotos de los actores caucásicos nominados)…

Más allá del hecho de que, sí, en los Estados Unidos del siglo XXI la falta de diversidad racial en estos Oscar es un problema evidente (y de que, por otro lado, nadie puede poner en duda de que las estrellas nominadas este año, prácticamente en su totalidad, se merecen su candidatura), la pregunta a hacerse es: ¿qué hacer para que esto no vuelva a suceder?

Lógicamente, uno de los pasos más importantes es hacer que la Academia refleje tal diversidad… pero esa es una tarea que tardará años en dar sus frutos.

Ser miembro de la misma no es fácil, y aunque su actual presidente, Cheryl Boone Isaacs (que es afroamericana), ha potenciado su diversificación, el hecho de que, según un estudio publicado hace casi tres años por “Los Angeles Times”, un 94% de sus miembros son blancos no podrá ser cambiado dramáticamente de la noche a la mañana.

Pero donde sí se pueden ejercitar cambios drásticos y rápidos es en los estudios y agencias que representan a actores.

Numerosos estudios recientes sugieren que los primeros, mayoritariamente dirigidos por blancos, no inyectan variedad en los proyectos que producen y distribuyen; mientras que los segundos, restringen sus ofertas de representación a intérpretes mayoritariamente caucásicos.

Una vez la maquinaria de producción ofrezca a audiencias más opciones raciales, éstas serán representadas con mayor mesura por organizaciones como la Academia. Y si esto no es así, entonces el problema es mucho más grave…

Spike Lee, el pasado noviembre, tras recibir el Oscar honorífico por su carrera.Spike Lee, el pasado noviembre, tras recibir el Oscar honorífico por su carrera.

El director Spike Lee, que el pasado mes de noviembre recibió un Oscar honorífico por su carrera, confirmó el fin de semana, a través de un largo mensaje en Instagram, que no acudirá a la ceremonia de entrega, el 28 de febrero, que contará con el cómico Chris Rock como maestro de ceremonias. La razón, obviamente, es la falta de representantes de color en la lista de nominados, la misma que inspiró a Jada Pinkett-Smith, esposa del no nominado Will Smith, a sugerir, a través de Twitter, que quizás es momento para boicotear el evento.

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