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Aunque el cantante Justin Bieber acaba de comenzar su gira mundial Purpose, ha decidido cancelar los encuentros con sus fans en cada concierto, que cuestan entre 925 y 2000 dólares por persona, porque le hacen sentirse “infeliz y agotado”.

“Voy a cancelar los encuentros. Disfruto conociendo a personas increíbles, pero al final de cada uno de ellos me siento muy cansado y tan lleno de la energía espiritual de los demás que al final acabo agotado e infeliz. Quiero hacer feliz a la gente y hacer que sonría, pero no a mi costa. Y siempre acabo sintiéndome mental y emocionalmente exhausto, casi deprimido. La presión de intentar estar a la altura de las expectativas de la gente es demasiado para mí, es una carga muy pesada. Nunca quiero decepcionar a nadie, pero prefiero darles mis conciertos y mis discos como siempre he prometido. No puedo explicar lo mucho que lo lamento, y desearía que no fuera tan duro para mí (encontrarme con mis fans). Quiero seguir teniendo una mentalidad positiva para poder hacer de cada concierto el mejor que han visto nunca”, explicó el intérprete en un comunicado publicado en su cuenta de Instagram.

Realidad

Los rumores apuntan a que podría haber tomado esa decisión debido a problemas de seguridad, después de que un fan se acercara a menos de tres metros de él durante su concierto en el Staples Center de Los Ángeles este lunes 21 de marzo.

“Esa fue la última gota que colmó el vaso debido a los problemas con los que se está encontrando el equipo de seguridad de Justin a la hora de intentar controlar a las personas que quieren conocerle antes y después de sus espectáculos. Hasta ahora, siempre hay unas veinte personas que pagan para conocerle cara a cara individualmente y otras doscientas que pagan para hacerlo en grupos. Le tiran del pelo, le desgarran la ropa y un fan incluso le pegó la gripe. Justin nunca se queja, pero lo que sucedió el lunes asustó a su equipo de seguridad, haciéndoles reaccionar”, aseguró un fuente al portal TMZ.

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