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Todo el mundo sabe que se necesita tomar el sol para conseguir vitamina D en el organismo, pero si se vive en un lugar que sea poco soleado o simplemente durante los meses de frío y de nubes, ¿resulta conveniente tomar un suplemento de vitamina D?

Vitamina D. Fundamental

Esta vitamina es imprescindible para el organismo ya que ayuda a absorber el calcio, mineral imprescindible en el proceso de formación de los huesos. Por dicho motivo, si no se consigue la suficiente cantidad de vitamina D, sobre todo durante la infancia, se puede sufrir raquitismo y las personas adultas, osteoporosis.

También es muy beneficiosa esta vitamina para prevenir el cáncer, especialmente el de color. Su deficiencia se encuentra relaciona con ciertos trastornos como la obesidad, la hipertensión, insomnio, asma, infertilidad o migraña entre otros.

¿Es suficiente tomar el sol?

Esta es la manera más sana de conseguir la cantidad necesaria de vitamina D que el cuerpo necesita, siempre que se haga con sentido común utilizando la protección necesaria y fuera de las horas de radiación máxima.

Sin embargo, esta exposición al sol debería realizarse sin ropa lo cual confirma aún más la importancia de tomarlo con mucha precaución. En el mercado existen cremas de bronceado que son muy seguras y que no suponen un riesgo muy elevado para la salud, por llevar balastos electrónicos en vez de magnéticos. Cabe resaltar también que se debería tomar el sol de una manera regular durante todo el año.

Tomar el sol con el sentido común necesario, aportará la vitamina D que el organismo necesita sin ningún riesgo de sobredosis y además ayudará a mejorar la salud en general.

Vitamina D en los alimentos

El pescado azul, como el atún, el salmón, la caballa y la sardina son alimentos que contiene vitamina D y que se deben incluir en la dieta, especialmente la caballa y la sardina, ya que el pescado azul de mayor tamaño también puede contener otros metales pesados como el mercurio, y a la larga puede llegar a perjudicar la salud.

Otros alimentos que contienen vitamina D son la leche cruda, el aceite de hígado de bacalao, las ostras, la yema de huevo, la mantequilla, consumida en cantidades moderadas y los champiñones ligeramente cocinados.

Existen también alimentos que llevan vitamina D añadida como los lácteos, los productos a base de soja o las margarinas, aunque es más sano optar por un suplemento de calidad para que se pueda controlar mejor la dosis de vitamina D que se toma.

Si se opta por los alimentos enlatados, hay que tener en cuenta que existe un mayor contenido de vitamina D en las conservas que se realizan con aceite en lugar de con agua.

Suplementos de vitamina D3

La mejor manera de tomar vitamina D es elegir la vitamina D3, es decir, la misma que se obtiene tomando el sol. Otra opción es la vitamina D2, una forma sintética que no resulta tan eficaz y que además puede presentar ciertos efectos secundarios a largo plazo para la salud.

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