Danilo Medina

SANTO DOMINGO. Danilo Medina y Luis Abinader, los candidatos presidenciales punteros para los próximos comicios tienen en común la carrera universitaria de economía, pero el primero es un político de carrera y el segundo es un empresario que debuta como candidato.

Medina es un hombre de campo de 64 años, nacido en una humilde comunidad de San Juan de la Maguana llamada Arroyo Cano, que llegó a la Capital en 1972 a estudiar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Abinader es un capitaleño de 48 años de edad, que creció en un hogar bajo el calor político y empresarial, ya que es hijo de José Rafael Abinader Wasaf, empresario turístico y académico, exministro de finanzas, exsenador y aspirante presidencial.

Medina, tres veces candidato presidencial, es un reconocido armador de las estructuras políticas y de campaña del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que hasta las elecciones del 2000 se mantuvo detrás del telón a nivel de aspiraciones presidenciales.

El cerebro estratégico
La experiencia política de Medina es vasta, y fue el cerebro de las campañas de Juan Bosch en el 1994, y de Leonel Fernández en las elecciones de 1996 y 2004. En el PLD se afirma que es el propio jefe de su campaña y que sólo tiene coordinadores.

También fue el brazo que colocó a los dirigentes medios y de base el PLD en los gobiernos de 1996 y 2004, ya que fue el secretario de la Presidencia en esas administraciones peledeístas que presidió Fernández.

El hoy presidente de la República por el PLD rechazó ser el candidato vicepresidencial de Leonel Fernández en el 1996, aguardando como estratega al fin su momento, y para muchos cuidándose de la cábala de que los vicepresidentes no ganan la Presidencia.

En 1973, Medina hizo sus pininos políticos en la UASD, pero fue en 1986 cuando aparece en el mapa político siendo electo diputado del Distrito Nacional por dos períodos, y en el 1994 ocupa por un año la Presidencia de la Cámara de Diputados.

Abinader en el mapa
La experiencia política de Abinader es reciente, pero con un ascenso vertiginoso, razón por la que algunos le recomiendan que no queme las naves en este proceso, ya que su carrera va en plena marcha.

Sus críticos lo consideran un “outsider”, o sea una persona que llega desde fuera, en el mundo empresarial, a buscar éxito en la política, ya que es el fundador de Cementos Santo Domingo y su formación ha sido financiera en reconocidas universidades de Estados Unidos como Harvard.

El candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a aparecer en el mapa político cuando para los comicios de medio término del 2006 tenía en las manos la candidatura a senador de la provincia Santo Domingo por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), pero la cedió a favor de la fracasada “Alianza Rosada” de ese partido con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).

Tras las elecciones del 2008, Abinader se lanza como precandidato presidencial del PRD, compitiendo contra Miguel Vargas y el expresidente Hipólito Mejía.

En diciembre de 2010, Luis decide respaldar a Mejía para las primarias del 6 de marzo del 2011, quien se comprometió a llevarlo como compañero de boleta, y ambos fueron juntos a las elecciones del 20 de mayo de 2012.

Derrotado Mejía frente a Danilo Medina en esas elecciones, el PRD entró en una crisis que generó la salida de Abinader y Mejía, quienes formaron el PRM, fruto de la división política con Vargas.

El recorrer el país como candidato vicepresidencial le sirvió de trampolín para que los perremeístas le vieran como “la nueva esperanza” de llegar al poder, y le eligieran candidato presidencial en abril del 2015, con el 70% de los votos.

“El ataque que me dan a mí es que soy empresario, y me dicen que yo soy un hijo de papi y mami, con la diferencia que yo fui a la política por pasión y por ilusión, y ellos fueron por necesidad”, dice Abinader en su defensa en un vídeo que difunde por las redes sociales.

Nueva cara
Lo peculiar de esta campaña es que a Danilo Medina le beneficia su experiencia política y a Luis Abinader no le ha beneficiado tanto como se esperaba su condición de candidato fresco y el ser “la nueva cara del cambio” como ha sido el eslogan de su campaña. Ha hecho falta que se venda más las cualidades y el perfil de Abinader para empapar al votante del candidato.

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