image

 

Cuando Uno padece de estreñimiento o cistitis y no sabe qué comer, la abuela suele aconsejar: alcachofas. Cuando uno se propone comenzar una dieta para perder ciertos kilitos de más, la abuela suele cocinar: alcachofas. Y cuando la abuela nos invita a comer a casa y sabe que somos diabéticos, ¿qué nos prepara?: alcachofas.

No es que la abuela este obsesionada con esa planta tan singular, o que crea se trata de una planta mágica. Es que ella, lo sepa o no, intuye sus grandes bondades.

La alcachofa o alcaucil (cuyo nombre científico es Cynara scolymus) es una planta cultivada como alimento en los climas templados. Se caracteriza por ser perenne, y volver a brotar de la cepa cada año (pasado el invierno) si el frió no la heló.

Es originaria del Mediterráneo (Noroeste de África), y pariente muy próxima del cardo borriquero común o, lo que mayormente llamamos nardo, del cual procede tras haber ido cambiando por numerosos años de cultivo.

El componente principal de la alcachofa es el agua. Pero también dominan en ella los hidratos de carbono, como la inulina y la fibra, minerales como el sodio, el potasio, el fósforo y el calcio; y vitaminas tales como B1, B3 y pequeñas cantidades de vitamina C.

Sin embargo, lo más destacable en la composición de la alcachofa son una serie de sustancias que, si bien se encuentran en pequeñas cantidades, están dotadas de notables efectos fisiológicos positivos. Estas son:

La Cinarina: es una sustancia ácida con efecto colerético, es decir, con capacidad para aumentar la secreción biliar. La Cinarina además de hidrocolerético es hipocolesterolemiante y disminuye el cociente beta/alfa de las lipoproteínas. También es diurético (provoca mayor expulsión de orina).
Los Esteroles: tienen la importante capacidad de limitar la absorción del colesterol en el intestino.
Entonces, ¿Por qué comer alcachofas?

Pues por ser rica en hidratos de carbono, como la inulina, es un alimento muy aconsejable en las dietas de los diabéticos.
Su escasísimo aporte calórico la convierte en un producto perfecto para las dietas.
Su alto contenido en fibra, hace que su ingestión favorezca el tránsito intestinal.
Su alto contenido en sodio, resulta muy apropiado para aquellas personas que sufren de hipertensión.
Es una excelente fuente de calcio y fósforo, así como de otros minerales (potasio, hierro, magnesio y zinc). Es rica también en vitaminas del tipo C, B3, B5 y B6.
Favorece la eliminación de agua y las sustancias de deshecho, por ser un alimento diurético.
Y está indicada para todas las enfermedades funcionales y orgánicas de hígado y vesícula biliar.
Por todo esto, la abuela y la medicina natural la recomienda tanto, ya se como alimento sólido (planta), o como del jugo (resultante por la cocción de sus hojas).

Fuente