OEA
SANTO DOMINGO. El presidente Danilo Medina encabezó esta noche la apertura de la 46ta Asamblea Ordinaria General de la Organización de Estados Americanos (OEA), y en ella pidió a la organización un acto de desagravio para con el pueblo dominicano, por su desempeño durante la revolución de abril de 1965, cuando autorizó la invasión de tropas de los Estados Unidos.

“Es una herida abierta para muchos, que solo podrá sanar con el debido reconocimiento”, dijo Medina, durante su discurso, y agregó “que nuestra democracia se merece” este gesto de la OEA.

Medina también manifestó su preocupación por la situación en Venezuela, y respaldó el diálogo iniciado por la Unión de Naciones del Sur (Unasur). “Una Venezuela estable, en paz y en el camino de la plena recuperación económica, es el deseo de todos los presentes, y del pueblo dominicano”, subrayó.

El mandatario dominicano mostró su interés de que la OEA sea promotora de la institucionalidad de la región. “Entendemos que es un momento en que la OEA debe evaluar sus fortalezas y las áreas que aún representan desafíos. Nuestro país continuará apoyando el proceso de fortalecimiento estratégico de la OEA, el cual consideramos de fortalecimiento permanente, que deberá ir acompañado de las medidas administrativas que permitan el funcionamiento pleno de nuestro organismo regional”, destacó.

Resaltó que este periodo de sesiones será histórico porque aquí se aprobarán dos declaraciones que llevan años negociándose en el seno de OEA: la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y al Programa Interamericano para el Desarrollo Sostenible. En la asamblea, que lleva por título “Fortalecimiento Institucional para el Desarrollo Sostenible”, participan 34 cancilleres de la región.

La apertura de la asamblea se realizó en el Teatro Nacional, y concluyó con una producción artística en donde se interpretaron en merengue a ritmos típicos de las américas.

Almagro

De su lago, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo en su discurso de apertura que “la Declaración de Santo Domingo será fiel reflejo de que los desafíos multidimensionales del desarrollo sostenible – económicos, sociales y ambientales deberán ser abordados por instituciones innovadoras, donde del interés sectorial se pase a la dimensión transversal dominada por valores como la equidad, la inclusión y la prosperidad compartida”.

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