Seneida
SANTO DOMINGO. Los vecinos aún recuerdan con horror la tarde de ese fatídico sábado de febrero del 2015, cuando Seneida Féliz Heredia fue atacada a machetazos por su padrastro que la persiguió hasta quitarle la vida.

Ella sólo trataba de salvar a su madre, Katy Féliz, de la furia y el maltrato de su verdugo y compañero sentimental, José Antonio Roa, interno en la cárcel del 15 de Azua, y a quien visita periódicamente, a pesar de que le mató a su hija, a punto de dar a luz a su segundo nieto.

Carmelo, viudo de Seneida y padre de su primer hijo de tres años, tampoco asiste a las audiencias, y los vecinos lo atribuyen a que tiene miedo, porque los familiares de Roa, también machete en mano, un día fueron a amenazarlo para que no se querellara contra su pariente.

Ya Carmelo había sido víctima de los golpes de Roa, al punto que en una ocasión hubo que ingresarlo por varias semanas en el hospital Darío Contreras con un trauma en la cabeza.

Ellos compartían el mismo solar, pero cada una en sus casas divididas por escasos centímetros en el sector Los Platanitos, en Quita Sueño, de Haina.

“Se llevaba mal con la hija, porque el asesino no quería que ella (la madre) le pasara nada a su hija y ese día llegó borracho, y agarró a la mamá por el cuello y le apuntaba con el machete”, recuerda la vecina con evidente impotencia, cuyo nombre se omite por protección.

Recuerda con pesar cuando Seneida le llamaba con desesperación, y le pedía que salvara a su mamá, y ella le dijo que la acompañara que se fuera de ahí, porque creía que la iba a dejar si ella se apartaba del lugar, porque él sentía mucha rabia contra su hijastra.

Pero la mujer embarazada no la obedeció. Previamente había golpeado al padrastro tratando de defender a su progenitora que vendió la casa donde vivían, y se mudó a un barrio del Gran Santo Domingo, quizás para no enfrentar las críticas de los vecinos que la acusan de ser una mala madre, y de retirar los cargos contra su compañero de vida.

“No quiso subir conmigo, y él le cayó atrás, pero no podía correr por el barrigón que tenía y sólo alcanzó llegar a aquella palizada (a unos cuantos metros de distancia). El primer machetazo se lo dio por atrás, señalando la parte baja del cuello, y así corrió hasta la mata de naranja y como quiera la agarró”, recuerda la vecina.

Más datos sobre este caso
Hasta la fecha, José Antonio Roa ha sido llevado 10 veces a audiencia en el palacio de justicia de San Cristóbal, y a ninguna han asistido los familiares de la víctima.

La más reciente fue el pasado 5 de este mes, que tuvo que ser aplazada por inasistencia de la parte acusadora.

Al parecer, el Ministerio Público y los vecinos son los únicos interesados en que se juzgue al acusado, pero en el caso de los vecinos no tienen representación jurídica.

 

 

Psicólogo dice que se puede tratar de dependencia

Seneida
Sobre el caso de Katy Féliz Heredia, el presidente del Colegio Dominicano de Psicólogos (Codapsi), Milton Corniell, explicó a Diario Libre que puede tratarse de una dependencia emocional y un posible apego inseguro, ambivalente y desorganizado.

“En el caso del síndrome de una mujer maltratada, donde se evidencian síntomas corporales y psicológicos. Los psicológicos tienen que ver la indefensión, vergüenza, desamparo y culpa como resultado del maltrato por parte de sus parejas, y que llevan a muchas mujeres a guardar silencio por el miedo, huir o mantenerse en la relación. Las mujeres perdonan muchas veces por la dependencia emocional y económica, entre otros factores”, expresó el profesional.

El experto en terapia familiar, de pareja y violencia, sostuvo que, probablemente, Féliz Heredia tenga una pobre autoestima y sentimientos incongruentes.

“Odiar el maltrato, y a la vez pensar que es merecido, porque se considera responsable del problema. También sentimientos pronunciados de culpa y de sentirse fracasada”, agregó.

El presidente del Codapsi resaltó que en ocasiones la sociedad juzga erróneamente por desconocimiento del caso, ya que no se toma en cuenta la situación emocional que puede estar atravesando la víctima de violencia. NA

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