John Ashe
SAN JUAN. El diplomático de Antigua y Barbuda John Ashe murió ayer a los 61 en Nueva York, sin que concluyera la causa que tenía pendiente ante la Justicia de EE.UU. acusado de aceptar sobornos a cambio de usar su influencia cuando fue presidente de la Asamblea General de la ONU entre 2013 y 2014.

Así lo aseguran medios de esas islas caribeñas como el diario Antigua Observer, que, sin identificar sus fuentes, apunta que el también exembajador de Antigua y Barbuda ante Naciones Unidas murió de un ataque al corazón.

Otros medios, que citan como fuente a un hermano del fallecido y a su abogado, añaden que está prevista la realización de una autopsia al cuerpo del exdiplomático para confirmar la causa de la muerte. Al parecer, el cadáver fue hallado en el suelo de su residencia, en la localidad neoyorquina de Dobbs Ferry.

Ashe, que estaba en libertad bajo fianza, fue detenido y acusado el año pasado por las autoridades estadounidenses de haber aceptado más de un millón de dólares en sobornos por parte de empresarios chinos a cambio de su influencia al frente de la Asamblea General. Se enfrentaba a dos cargos por delitos fiscales.

Entre los imputados se encontraba también el multimillonario constructor chino Ng Lap Seng, que según las autoridades estadounidenses, pagó a Ashe para tratar de entre otras cosas impulsar su proyecto para construir un centro de conferencias de la ONU en el territorio de Macao.

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