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SANTO DOMINGO. La pensión para empleados es casi un boleto a la muerte. Justo cuando el cuerpo está cansado y aparecen los quebrantos, las personas que dedicaron la mitad de sus vidas a las labores productivas se ven en la disyuntiva de seguir trabajando, muchas veces enfermos, para quedarse con la protección en salud, o pensionarse o jubilarse con un sueldo que no les alcanza para comprar medicamentos.

La situación no solo a ellos los afecta, sino a sus dependientes directos, y por eso miles tardan hasta 40 años en decidir su retiro que, en vez de honroso, se torna tenebroso.

Y es que a la eliminación de un seguro médico, se le suma un ingreso menor, pues dependiendo de la edad y el tiempo laboral, el salario se les reduce entre un 20% y un 40%.

Así personas que devengaban salarios de RD$ 30,000 al mes, después de pensionados reciben una compensación de menos de RD$15,000 mensual y no tienen protección en salud.

Los pensionados aún no son incluidos en el Seguro Familiar de Salud del Régimen Contributivo, a pesar de que la Ley de Seguridad Social los define como beneficiarios de este régimen.

Solo los pensionados por discapacidad de las Aseguradoras de Fondos de Pensiones (AFP), autoseguro y la Administradora de Riesgo Laborales (ARL) reciben el beneficio, según consta en el libro “15 años de Seguridad Social en la República Dominicana: Visión de los Afiliados”, de la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA).

El Régimen Contributivo al cierre del pasado mes de junio registra 3,500,714 afiliados y los subsidiados a 3,308,606. El boletín trimestral de la Superintendencia de Pensiones (Sipen) al 31 de marzo del 2016 da cuenta que los cotizantes suman 1,671,280, mientras que el Patrimonio de los Fondos de Pensiones asciende a RD$383,773.3 millones, de los cuales un RD$300,856.6 millones corresponde al Fondos de Capitalización Individual.

El sistema registra más de 4,961 pensiones por discapacidad, 21 por retiro programado y una por vejez, mediante la modalidad de retiro programado.

Solo algunos jubilados y pensionados del Estado reciben los servicios de salud a través del Plan Transitorio de Salud de los Jubilados y Pensionados del Estado, creado en el 2009, mediante decreto.

La mayoría de los empleados públicos devengan sueldos mensuales inferiores a los RD$10,000.

Ernesto Encarnación prefiere viajar a diario desde Haina al Distrito Nacional, porque si se queda en la casa se puede tullir más rápido y quedarse sin dinero y sin seguro.

“Ya uno tendrá que morirse trabajando aunque no quiera, porque si lo que gana no alcanza para comer, imagínese si nos quitan una parte”, reflexionó.

María (nombre ficticio) tiene 37 años de labor ininterrumpida en una entidad del Estado, y más de 65 de edad. Dice que no se pensiona porque ella y su madre de 80 años, a quien tiene como su única dependiente, se quedarían sin cobertura de salud.

El doctor Bernardo Defilló fue pensionado, sin solicitarlo, después de 49 años de trabajar en el sector público y con una quinta parte de su salario.

Para Defilló, el Estado debe buscar una solución para que tan pronto una persona sea pensionada pueda disfrutar también de los servicios de salud.

“Es necesario actualizar el sistema con objetivos humanos, tanto en el aspecto de las pensiones como en salud”, consideró el extitular de la Superintendencia de Salud y Riegos Laborales.

“Tendré que morir trabajando”

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Ernesto Encarnación, que trabaja como seguridad en un hospital público, dijo que tendrá que morirse trabajando aunque no quiera, porque si lo que gana no le alcanza para comer, menos le rendirá si le reducen una parte, y encima de eso, si se queda sin un seguro de salud, cuando las enfermedades atacan.

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