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Además de ser una delicia en nuestra gastronomía, la alcachofa es uno de los alimentos más medicinales que podemos consumir hoy en día.

La primera pista nos la ofrece su sabor: es ligeramente amarga, a la vez que fibrosa. Esto ya nos indica que es un tipo de hortaliza muy saludable para nuestro hígado.

Es rica en múltiples vitaminas, minerales y aminoácidos capaces de restaurar nuestro equilibrio interno para que se refleje en el exterior, en un peso más ajustado, y sobre todo, en el bienestar.

1. Alcachofa, muy adecuada para el hígado

La hoja de la alcachofa contiene un aporte muy elevado de nutrientes como el magnesio o el potasio. Además de ello, está ese sabor amargo del que antes te hablábamos.

¿Sabes a qué se debe? A una sustancia llamada cinarina, que actúa como una excelente ayuda natural para el hígado:

Estimula la secreción biliar.
Nos ayuda a digerir grasas.
Previene la ictericia.
Reduce la inflamación del hígado.
Le permite regenerar las células hepáticas, depurando metales pesados y otras sustancias tóxicas que interfieren su correcto funcionamiento.
El consumo regular de alcachofa nos ayuda a tratar el hígado graso y a reducir el colesterol elevado.
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2. Muy adecuada para favorecer la pérdida de peso

La alcachofa forma parte de esos alimenticios esenciales que nos van a permitir lleva una dieta adecuada y, a la vez, depurar de forma efectiva las grasas para ir perdiendo peso.

No se trata de consumir alcachofas de forma exclusiva a lo largo del día, sino de que nos sirvan de complemento.

Sus fibras vegetales nos van a ayudar a reducir la sensación de apetito: nos sentiremos más saciadas.

La alcachofa es también un diurético muy poderoso, de forma que nos va a permitir reducir la incidencia de la retención de líquido y la molesta acumulación de toxinas.

Tampoco podemos olvidar que gracias a la cinarina se estimula la producción de bilis, muy importante para favorecer la síntesis y la digestión de las grasas.

3. Nos ayuda a tratar la diabetes

Este dato es también muy interesante: la alcachofa nos va a permitir equilibrar el nivel de azúcar en sangre, evitando así esas subidas tan peligrosas para muchos diabéticos.

Son un tipo de hortaliza muy alta en nutrientes y, por lo tanto, nos van a ofrecer energía y un adecuado aporte vitamínico sin necesidad de recurrir a alimentos ricos en grasas o azúcares para obtener esa vitalidad para poder funcionar.

Si combinamos bien la alcachofa con otros alimentos, evitaremos la peligrosa incidencia de los picos de glucosa en la sangre. Se mantendrá estable y nos ofrecerá una buena calidad de vida.

4. La alcachofa nos ayuda a depurar toxinas

Este dato es, sin duda, el más apreciado por la mayoría de personas habituadas a consumir alcachofas de forma regular. Son de nuevo la cinarina y ese ligero sabor amargo los protagonistas de la mayoría de beneficios contenidos en la alcachofa.

Es depurativa, favorece las digestiones y la absorción de nutrientes, a la vez que es capaz de llevarse las toxinas y el exceso de grasas para descomponerlas, y eliminarlas a través de la orina.

Cuida de nuestra salud renal y hepática, y se alza además como uno de los alimento preferidos por los que siguen una dieta vegetariana. ¡Son muy nutritivas!

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