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En este artículo te damos a conocer 6 maneras totalmente naturales para que puedas cuidar estos órganos, en especial si tienes predisposición genética a sufrir enfermedades renales.

1. Evita estos alimentos

Hay alimentos que pueden afectar más a un órgano o a otro. En el caso de los riñones, los más perjudiciales y que deberíamos eliminar o evitar lo máximo posible son los siguientes:

Proteína de origen animal: En su lugar optaremos por la de origen vegetal, como los frutos secos o las legumbres. Una legumbre excelente para los riñones son las judías azuki que, curiosamente, tienen forma de riñón.
Productos lácteos: A pesar de que también son proteína de origen animal, los destacamos para que no haya confusión. Los podemos sustituir por bebidas vegetales.
Azúcar: El azúcar blanco es un veneno para la salud. En su lugar optaremos por miel de abeja, panela, azúcar integral, etc.
Sal refinada: Reduciremos el consumo de sal y elegiremos siempre sal marina o sal del Himalaya. Podemos hacernos una sal de hierbas casera combinándola con apio seco.
Aditivos químicos, presentes en la comida procesada y precocinada.
Visita este artículo: Efectos de la sal en la salud de nuestros riñones y cómo depurarlos

También incluimos en este apartado los medicamentos, que pueden causar grandes daños a nuestros riñones.

2. Alcalinízate

Un organismo acidificado es una fuente de enfermedades y los riñones son unos de los órganos más afectados. En las farmacias podemos comprar tiras reactivas para medir el pH de nuestra orina y comprobar así cuál es su grado de acidez o alcalinidad.

El pH normal de la orina varía, a lo largo del día, entre 6,8 y 7,4. ¿Y cómo alcalinizamos la orina si la tenemos demasiado ácida?

Debemos aumentar el consumo de vegetales frescos.
En ayunas, cada mañana, nos tomaremos un vaso de agua con el jugo de medio limón.
Beberemos agua purificada, de buena calidad.
Evitaremos el estrés en nuestras vidas.
Evitaremos entornos contaminados.

3. Cuidado con el miedo

Hay personas que siempre se han alimentado bien y han cuidado su salud renal y, sin embargo, terminan sufriendo algún problema de salud. ¿Por qué sucede? Nunca podemos ignorar las cuestiones emocionales, que también repercuten, a lo largo de los años, en nuestra salud física.

En el caso de los riñones, lo que más les afecta es el miedo. ¿Y cómo se combate el miedo? En primer lugar, tomando conciencia de él. Y, a continuación, recurriendo a terapeutas y remedios naturales (homeopatía, flores de Bach) que nos ayuden a ponerle freno.

4. Bebe agua y elimínala
Zumo de limón

Tan importante es beber agua a lo largo del día, fuera de las comidas y, en especial, en ayunas, como eliminarla de nuestro cuerpo por medio del ejercicio, el contacto con la naturaleza y, si lo necesitamos, con algunas infusiones medicinales.

Algunas plantas como el jengibre o la cola de caballo nos ayudan a eliminar de líquidos, en especial para aquellas personas que suelen tener retención. Las especias picantes también son una buena opción que podemos incorporar a nuestros platos.

Lee también: Descubre las 10 maravillas del limón para tu salud

5. Benefíciate de la cebolla
Caldo de pollo

La cebolla es un excelente protector de los riñones. Los caldos de cebolla son un remedio antiguo para muchos problemas de salud y se recomiendan sobre todo en épocas de frío y de cambio de estación.

La cebolla es rica en minerales como el calcio, el magnesio, el cloro, el cobalto, el cobre, el hierro, el fósforo, el yodo, el silicio o el azufre, entre muchos otros, y también contiene vitaminas A, B, C y E.

Es antioxidante, antiinflamatoria y elimina el exceso de líquidos del cuerpo, entre otras propiedades.

Algunas personas no digieren bien la cebolla cruda, pero es posible que sí la digieran correctamente si está cocinada, en forma de caldos, cremas, asada, etc.

6. Aplícate calor local

Al igual que el hígado, los riñones piden calor para recuperar las energías gastadas durante el día. Por eso es muy agradable y beneficioso aplicarnos una esterilla o bolsa de agua caliente cada noche sobre la zona de los riñones (entre las lumbares y las dorsales) al menos durante media hora.

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