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Sensación generalizada de cansancio, fatiga, debilidad física y psíquica, problemas motores, daño cerebral, visión doble o borrosa y pérdida de la visión en un ojo, son solo algunos de los síntomas que puede causar la esclerosis múltiple, una enfermedad que se origina cuando las células inmunitarias del propio cuerpo atacan el sistema nervioso, pudiendo afectar el cerebro, el nervio óptico o la médula espinal.

La neuróloga Juana Rosa, indicó que se trata de una afección discapacitante que se presenta en forma de brotes o complicaciones repentinas. “Las principales discapacidades no pueden ser determinadas, porque surgen repentinamente. Un paciente con esta enfermedad puede ir a consulta a causa de una pérdida de visión repentina en un ojo, lo cual es considerado como un brote, un agravamiento súbito de la enfermedad”, comentó.

Dado que el deterioro neuronal es progresivo, lo mismo ocurre con una potencial discapacidad. “Generalmente, en el primer brote el paciente recupera las funciones. A medida que van sumándose brotes, se van acumulando las secuelas de los episodios y se van sumando con el nuevo. Con el tiempo el paciente puede presentar discapacidad motora y hasta atrofia cerebral”, explicó.

Las opciones de tratamiento están orientadas a retardar el progreso de la enfermedad y controlar los síntomas, con el fin de lograr una mejor calidad de vida. La especialista en neurología indicó que “hay diversas tipos de medicamentos, antibióticos, y fármacos suministrados vía intravenosa o en pastillas, como la molécula fingolimod. Este es un inmunosupresor que disminuye los brotes notoriamente y los ataques de los anticuerpos a la mielina”.

La galena enfatizó la importancia del cumplimiento del control médico y hace un llamado especial a no perder el ánimo. “No puedo ofrecer una recomendación general, porque cada caso es específico. Es importante acudir al neurólogo y mantener la esperanza, ya que cada vez en el mercado hay moléculas más efectivas con menos efectos colaterales,” concluyó.

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