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Hoy en día ver una serie como Juego de Tronos que consigue récords de audiencia en todo el mundo o alguna otra como Breaking Bad que arrasa en premios ya no es una sorpresa, pero el “boom” por series que entretienen pero además muestran una calidad elevada se produjo gracias a series como Six Feet Under, emitida en España como A dos metros bajo tierra, que acabaron por revolucionar el género, además de adquirir un reconocimiento cultural indiscutible y que esta semana celebramos ya que el pasado viernes 21 de Agosto se produjo el décimo aniversario del final de esta serie considerado por muchos cómo el mejor de todos, o uno de los mejores.

A comienzos de los 2000 nos despedíamos de lo sobrenatural en Expediente X, alucinabamos con Buffy, y comenzábamos a ser fanáticos de Los Soprano, pero de repente llegó A dos metros bajo tierra, creada por Alan Ball y estrenada el 3 de Junio de 2001 en HBO. Una serie que se convirtió en una de las que con el paso del tiempo mejor ha envejecido. Ya no sólo se trata de su final. Los 63 episodios que forman sus cinco temporadas son dignos de ver uno a uno y sobre todo dignos de admirar si tenemos en cuenta que cada uno parecía contener una historia propia aunque siempre enmarcada entre los dramas, los enfados, las polémicas, las risas y las emociones de la familiaFisher. Y su final…ese final sí que merece la pena.

La muerte está en todas partes es una de las premisas en la serie. La muerte, abría cada episodio, la muerte, del padre de la familia Fisher, marcaba el inicio de la trama y el de las cinco temporadas que seguirían y la muerte marcó, en cierto modo, el final. Pero a pesar de tanta muerte Six Feet Under nos llevaba una reflexión sobre la vida, la belleza de los momentos más trágicos,  de los lazos que nos sostienen y todo ello centrándose en una familia, dolorosamente divertida y a la vez dramática en la que también había cabida para temas más allá de la vida y la muerte si tenemos en cuenta que esta fue de las primeras ficciones en tratar el tema de la homosexualidad de un modo natural teniendo a un protagonista, Michael C. Hall, encarnando a un personaje gay que vivía con su pareja de los que pudimos ver como era el día a día de su relación.

Pero en 2004, después de siete Premios Emmy, tres Globos de Oro y alrededor de 6,2 millones de espectadores cada semana, Alan Ball decide enterrar a su creación: la quinta temporada será la última. El episodio final, uno de los más finamente ejecutados en la historia de la serie de televisión, es una despedida desgarradora en consonancia con las aventuras que el espectador ha vivido con la familia Fisher. 

Un final que por si no lo sabéis podía no haberse producido como tal si tenemos en cuenta que su creador no había ni tan siquiera hacerla. Alan Ball había ganado un Oscar, en 1995, por el guión de American Beauty, y en 1999 se encontraba escribiendo una comedia de situación pero “De repente descubrí a Los Soprano y me dije: ¡Oh, también se puede hacer eso en televisión”, declara el creador a Rolling Stone que le dedica un especial al final de la serie.

Ball decide entonces dejar de lado la comedia y comienza a escribir el piloto de un drama que presenta precisamente a HBO, la misma cadena que ya se había “arriesgado” con Los Soprano. La cadena quedó convencida y Ball comenzó a dibujar a los personajes, junto a otros guionistas, que acabarían formando a los protagonistas de la serie.

Junto a Michael C. Hall (como David Fisher), el primer fichaje que se hizo, la serie encontró a su reparto en Peter Krause (como Nate Fisher), Lauren Ambrose (comoClaire Fisher) y Frances Conroy, que encarnaba a la matriarca del clan y todos ellos formaban un elenco potente y muy bien elegido que además se completaba a la perfección junto a Freddy Rodríguez, ,Jeremy Sisto, Justina Machado, Mathew St. Patrick, Rachel Griffiths, Lily Taylor, Rainn Wilson, Patricia Clarkson, James Cromwell, Kathy Bates y Richard Jenkins .

La ficción cosechó grandes críticas desde el comienzo, y como ya he mencionado tuvo premios y una buena audiencia de modo que ya en su día tuvo su éxito, más que merecido. No fue una serie, como por ejemplo Friday Night Lights, que haya sido reconocida con el paso del tiempo y sí una que supo aprovechar su momento (para muchos demasiado corto) y sobre todo supo como despedirse. Con un personaje, el deClaire, dejando el nído familiar tras la muerte de Nate siendo esta la muerte que cerraba un círculo que para muchos fue, es y será, el cierre perfecto o quizás, ¿el mejor de todos?.

“No puedes fotografiar algo que ya ha acabado” dice Nate a Claire cuando esta se despide de su familia y luego, tras ver (a través de flashforwards) las muertes de todos y cada uno de los protagonistas, comprobámos como la joven, ahora con 102 años tiene su pared llena de esas fotos de la vida que ha vivido y que pasado. La muerte de Clairees la última y la que dejó a muchos llorando durante un buen rato.

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