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Las inyecciones del ácido ascórbico -vitamina C- en dosis grandes frenan en un 50% el crecimiento de los tumores cancerosos, afirman científicos de EEUU en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Al realizar experimentos en ratones, los científicos pudieron demostrar que las inyecciones de vitamina C disminuyen el crecimiento y la masa de los tumores en el cerebro, el páncreas y los ovarios. Gracias al ácido ascórbico, en el líquido que rodea el tumor se forma mucha agua oxigenada, capaz de matar células cancerosas, sin dañar las sanas.

Al ingerirse el ácido ascórbico en forma de pastillas o con comida, los mecanismos fisiológicos del organismo no permiten alcanzar la concentración necesaria.

Para engañar esos mecanismos de control, los científicos inyectaron el ácido ascórbico en venas o abdomen de los roedores, logrando la concentración de 4 gramos por kilogramo de la masa del animal.

Se experimentó con tumores cancerosos de 43 tipos, el crecimiento de un 75% de éstos se demoraba en un 41-53%.

La ingesta de dosis masivas de vitamina C no es útil, ya que el exceso es eliminado a través de la orina, pero su administración durante periodos prolongados puede derivar en la formación de cálculos en el riñón y vejiga.

Influir e incluso destruir la vitamina B12 que ya tenga asimilado el organismo, pérdida de calcio de los huesos, e interferencias en los efectos anticoagulantes. Consulte con un profesional de la salud antes de someter su organismo a complementos vitamínicos o minerales.

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