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Para intentar paliar la crisis que se ha producido en el sistema de transporte, a punto de colapsar en los últimos días, debido a la ineficiencia de políticos y personal administractivo del transporte que por más de cinco décadas décadas no han estructurado una estrategia de inversion para la remodernización del parque de trenes y las instalaciones, el gobernador Andrew Cuomo se ha visto forzado a declarar el estado de emergencia de MTA este jueves por la mañana, además de asignar 1000 millones de dólares adicionales para invertir en el deteriorado sistema.

“El estado ha dado un paso al frente, pero aún no es suficiente”, dijo Cuomo en la reunión del MTA’s Genius Transit Challenge (Desafío de para genios) que ese celebra durante todo el día en el Hammerstein Ballroom, un evento en el que se presentan expertos de Canadá, Francia, Japón y Suiza, para debatir y evaluar propuestas sostenibles que permitan reparar y modernizar el Sistema de Transporte subterráneo de la ciudad.

“He pedido a los gobiernos locales que contribuyan más y hasta ahora no lo han hecho”, se quejó Cuomo. Un mensaje que demuestra el papel que ha jugado la más importante red de transporte metropolitano en el ping pong politico que se juega entre Nueva York y Albany, usándolo como una especie de comodín político al que se echa mano y maquilla en tiempos electorales, capitalizando sus éxitos y esquivando las responsabilidades con sus fracasos e ineficiencias.

La orden ejecutiva que decreta el estado de emergencia agilizará hipotéticamente las negociaciones con la hiperburocratizada administración del transporte, facilitando la contratación de compañías externas. “Ya no será una tortura hacer negocios con la MTA”, aseguró Cuomo.

El gobernador también estableció un período de 90 días para que MTA, PSC y ConEd determinanen la responsabilidad que tiene cada una de las agencias en las interrupciones de servicio recientes. Asi como amenazó con multar a Con Edison, supervisada por la Comisión de Servicio Público estatal, si la empresa es responsable por algunos de los problemas recientes del transporte público.

Mientras tanto, Joe Lhota, quien regresó como jefe de la MTA hace una semana, prometió una “auditoría de arriba a abajo” durante los próximos 30 días. “El subway fue y puede volver a ser la joya de la corona de la ciudad de Nueva York. Aunque conozco perfectamente los retos que enfrentamos“.

Lhota tiene 30 días para presentar a un programa de reorganización, y dos meses para realizar una auditoría total de estado del parque de trenes y equipos, así como una revisión del plan de capital.

Cuomo también se refirió a la andanada de mensajes que recibe de los pasajeros frustrados por los interminables retrasos, las paradas en segmentos de la ruta, apagones, descarrilamientos, falta de seguridad, y otra decena de quejas. Culpando al obsoleto sistema de comunicación de MTA por la falta de comunicación con los usuarios.

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