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2016 fue un año muy duro para Angelina Jolie. Al estrés generado por su divorcio de Brad Pitt el año pasado y la atención mediática que ambos tuvieron que soportar durante el proceso, se sumó además la angustia derivada de que le diagnosticaran parálisis de Bell, un síndrome que afecta al nervio facial y que provoca debilidad e incluso parálisis en los músculos del rostro.

“No sabría decir si fue a causa de la menopausia o del año que había tenido. A veces las mujeres de familia piensan en todo el mundo menos en ellas hasta que esa actitud acaba afectando a su salud”, explica la protagonista de ‘Maléfica’ -madre de seis niños de entre 15 y 9 años- en una entrevista a Vanity Fair.

La oscarizada intérprete consiguió recuperarse recurriendo a la acupuntura, aunque la experiencia le sirvió para darse cuenta que debía comenzar a preocuparse más de su propio bienestar.

“En realidad me siento más mujer ahora porque estoy tomando decisiones inteligentes, y estoy anteponiendo mi familia a todo lo demás, y siento que por fin tengo el control de mi vida y de mi salud. Y en mi opinión eso es lo que te convierte en una mujer de verdad”, apunta.

Pese a que asegura haber aprendido la lección, por el momento Angelia -que se sometió a una doble mastectomía en 2013 y a una extirpación preventiva de los ovarios y las trompas de Falopio dos años más tarde después de que le descubrieran signos de cáncer ovárico- sigue decidida a garantizar el bienestar de sus retoños por encima de todo lo demás, para compensar de alguna manera el caos que han tenido que afrontar desde que la actriz solicitara el divorcio de Brad Pitt el pasado septiembre.

“En los últimos nueve meses me he concentrado en tratar de construir un buen hogar, lavando platos, limpiando las cacas de los perros y leyendo cuentos cada noche. Cada vez soy mejor en las tres cosas”, afirma sobre su nueva vida.

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