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¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad de los bronquios muy frecuente en los niños que provoca episodios de tos y dificultad para respirar. Es una enfermedad en gran parte genética, es decir, se hereda, por lo que es frecuente que aparezca en varios miembros de una misma familia.

¿Qué produce el asma?

En la infancia esta enfermedad se da con mayor frecuencia en niños alérgicos. En estos niños, los bronquios responden de forma exagerada a diferentes estímulos, como pueden ser: las infecciones respiratorias (catarros, gripe, resfriados) y sustancias que hay en el ambiente (ácaros del polvo de la casa, pólenes). Estos estímulos provocan inflamación de los bronquios los cuales se estrechan y llenan de moco produciendo los síntomas de la enfermedad.

¿Cuándo sospechar que el niño tiene asma?

El asma se debe sospechar en los niños que presentan episodios repetidos de tos y dificultad para respirar. En ocasiones, también pueden apreciarse ruidos al respirar, como pitidos, que se denominan sibilancias. Además, también pueden ser asmáticos los niños con tos de larga duración, sobre todo si ésta es nocturna. También los niños con bronquitis o neumonías frecuentes y que tienen familiares cercanos, padres o hermanos, alérgicos o asmáticos, pueden padecer esta enfermedad.

El asma puede iniciarse en cualquier momento de la infancia, incluso en los primeros meses de la vida. En los primeros años lo provocan con más frecuencia las infecciones respiratorias (catarros, resfriados, gripe) por lo que no es raro que además de la tos y dificultad para respirar, también aparezca fiebre.

En muchos niños el asma se produce tras realizar esfuerzos como correr o andar en bicicleta, sobre todo, cuando recientemente han estado enfermos. En algunos niños puede ser el único síntoma de la enfermedad.

¿Cómo confirmar el diagnóstico de asma?

La enfermedad puede diagnosticarse sin necesidad de pruebas en aquellos niños con síntomas claros y repetidos de tos y dificultad respiratoria, observados por el pediatra. En los niños con síntomas menos claros, como tos nocturna, neumonías o bronquitis frecuentes, pueden ser necesarias algunas pruebas. En ocasiones, el pediatra probará losmedicamentos utilizados para el asma en aquellos niños con esos síntomas poco claros y una buena respuesta a los mismos se considerará una prueba de que el niño puede ser asmático, sobre todo si en la familia hay adultos o niños con esta enfermedad. En los niños mayores (más de 4 años) y que son capaces de colaborar se pueden practicar pruebas respiratorias como la espirometría. Se trata de una prueba en la que el niño tiene que soplar a través de un tubo, midiéndose la velocidad y cantidad de aire que puede expulsar en un tiempo determinado. En los niños asmáticos existe dificultad para expulsar el aire de los pulmones y esta prueba lo detecta. También la mejoría de los datos obtenidos en esta prueba tras darles los medicamentos broncodilatadores que abren los bronquios, se considera diagnóstico de la enfermedad.

¿Cómo se trata el asma en los niños?

En la actualidad no hay un tratamiento curativo del asma pero disponemos de medicamentos que pueden aliviar los síntomas y controlar la enfermedad. Existen dos tipos de tratamiento, uno utilizado cuando el niño está enfermo (tos y dificultad para respirar) que llamaremos tratamiento de la crisis asmática y otro utilizado para evitar la aparición de esos síntomas que llamaremos tratamiento preventivo o de fondo.

Tratamiento de la crisis asmática

Fármacos broncodilatadores: cuando el niño está enfermo con tos y dificultad para respirar, necesita unos medicamentos que le ayudan a respirar mejor y que se llaman broncodilatadores. Aunque estos medicamentos existen en jarabes deben ser tomados en inhalación (aspirándolos junto al aire) ya que de esta forma son mucho más eficaces y tienen menos efectos secundarios.

Los más utilizados son el salbutamol y la terbutalina, existiendo varias presentaciones de estos medicamentos en inhaladores. Como los niños pequeños (menores de 6-7 años) tienen dificultades para aspirar estos medicamentos, se utilizan unas cámaras de plástico o metálicas que facilitan la labor. Los niños más mayores pueden utilizar estos medicamentos inhalándolos directamente del dispositivo en el que vienen dosificados (inhalador), sin necesidad de las cámaras. Cuando se administran estos medicamentos es frecuente observar en el niño cierto nerviosismo, temblor y aceleración del corazón, síntomas que en general son bien tolerados y no suponen un peligro para su salud.

Corticoides: cuando la crisis asmática es fuerte o no hay mejoría suficiente con los broncodilatadores, se utilizan otros medicamentos llamados corticoides. Los corticoides (comúnmente llamada cortisona) utilizados en las crisis de asma se toman generalmente por vía oral, en forma de gotas en los niños más pequeños, o en forma de pastillas en los niños mayores. Los corticoides reducen la inflamación de los bronquios, permitiendo que el aire circule mejor por ellos. En general, este medicamento es bien tolerado por los niños y a las dosis recomendadas no supone peligro alguno.

Otros tratamientos: en algunas ocasiones, cuando la crisis asmática es más fuerte o no responde al tratamiento inicial recomendado por el pediatra o el especialista, puede ser necesario el tratamiento con oxígeno y otros medicamentos, además de los comentados previamente. Estos tratamientos se administrarán, en general, en un centro sanitario y serán indicados por el pediatra que atienda al niño.

Tratamiento preventivo o de fondo

Corticoides inhalados: hoy en día constituyen el tratamiento más eficaz para el control del asma. En general, se le administran al niño en 2-3 dosis al día, durante un tiempo prolongado (meses, años), hasta conseguir que no tenga crisis o que éstas sean escasas y leves. Como sucede con los medicamentos broncodilatadores, existen inhaladores y cámaras de plástico para ayudar a los niños más pequeños a inhalar el medicamento. Los corticoides inhalados no sirven para el tratamiento de la crisis asmática, es decir, cuando el niño está con tos y dificultad para respirar. Son medicamentos muy seguros pudiendo ser utilizados durante largos periodos de tiempo sin problemas de importancia.

Otros tratamientos: Cuando no se consigue el control del asma con corticoides inhalados y en algunos casos especiales, se utilizan otros medicamentos y en ocasiones las vacunas.

¿Qué consecuencias puede tener esta enfermedad?

Si el asma es leve, las crisis son tratadas adecuadamente y se consigue controlar la enfermedad con o sin medicamentos, el niño podrá hacer una vida totalmente normal y podrá ser un adulto sano. Sin embargo, sin el tratamiento adecuado, puede resultar una enfermedad mortal en alguna de las crisis o producir una merma importante en la capacidad respiratoria para toda la vida.

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