tarjetas

SANTO DOMINGO. La clonación de tarjetas de crédito y de débito ha sido una de las prácticas delictivas a las que más recurren en el país dominicanos y extranjeros en los últimos años, para realizar estafas mediante diversos métodos y para obtener los datos de los adquirientes de esos plásticos.

Dentro de la diversidad de formas empleadas por los clonadores que han sido descubiertas por las autoridades que persiguen los delitos de alta tecnología, figura el uso de aparatos destinados a ser colocados en puertas para controlar el acceso de personas para leer las bandas magnéticas de las tarjetas, cuya información se va a extraer.

El diminuto aparato denominado “Biper” por los investigadores del Departamento de Investigaciones y Crímenes de Alta Tecnología (DICAT) de la Policía, es usado por personas que son reclutadas por los clonadores para obtener mediante robo la información de las tarjetas.

La estafa consiste en usar a meseros de restaurantes, expendedores de combustibles en estaciones de gasolina, mensajeros y otras personas a las que les son facilitadas tarjetas por clientes para usarlas como medio de pago.

Mediante investigaciones se ha podido determinar que los cabecillas de esas bandas entregan los aparatos a las personas que harán la lectura de las bandas magnéticas diariamente y vuelven recogerlos. Se ha establecido que los ejecutores de esa práctica reciben entre RD$5,000 y RD$10,000 por cada tarjeta leída con el citado dispositivo que tiene una batería interna y una memoria de almacenamiento.

La principal recomendación que da el DICAT para que las personas eviten ser blanco de clonadores, es no perder de vista su tarjeta al pasarla para hacer algún pago y dar parte a las autoridades si ven a alguna persona con el aparato que aparece en la imagen.

La mayoría son extranjeros
En lo que va de año, 10 hombres y una mujer de nacionalidades búlgara, italiana y chilena han sido sorprendidos infraganti con tarjetas de distintas entidades bancarias clonadas en diversos puntos del país.

Todos los extranjeros, los cuales cumplen medidas de coerción en distintas cárceles del país utilizaron el método de reclutamiento de personas a las cuales entregaron el “Biper” descrito para obtener las informaciones para confeccionar plásticos con identidades robadas.

FUENTE