La anulación de DACA es una decisión “cruel” y “contraproducente” que castiga a jóvenes indocumentados que contribuyen al país, afirmó este martes el expresidente Barack Obama.

En un comunicado de dos páginas, difundido en las redes sociales, Obama (2009-2017) condenó la decisión del presidente Donald Trump de anular, para el 5 de marzo de 2018, el programa de “acción diferida” (DACA) que él adoptó en junio de 2012.

“Perseguir a estos jóvenes es un error porque no han hecho nada malo. Es contraproducente porque quieren establecer nuevos negocios, trabajar en nuestros laboratorios, prestar servicio en nuestro Ejército, y contribuir de otras maneras al país que amamos. Y es cruel”, afirmó Obama.

El programa, anunciado en junio de 2012 y puesto en marcha dos meses después, ha protegido de la deportación a cerca de 800,000 jóvenes indocumentados que llegaron ilegalmente a EEUU cuando eran niños, y les ha permitido trabajar, obtener licencias conducir, ir a la universidad, comprar casa, establecer negocios, y prestar servicio en el Ejército.

Obama explicó que durante años pidió que el Congreso le enviara a su despacho una ley que permitiera a los “DREAMers” una vía hacia la legalización y  eventual ciudadanía, pero esa legislación “nunca llegó”.

Mi Administración actuó para eliminar la sombra de la deportación para estos jóvenes, para que pudieran continuar contribuyendo a nuestras comunidades y nuestro país. Lo hicimos con base a un principio legal establecido de la discreción procesal, usada por presidentes demócratas y republicanos”, centrando los limitados recursos del gobierno en los que cometen crímenes,  precisó Obama.

“Seamos claros: la acción tomada hoy no es un requisito legal. Es una decisión política, y una cuestión moral. Sin importar las preocupaciones o quejas que puedan tener los estadounidenses sobre la inmigración en general, no deberíamos amenazar el futuro de este grupo de jóvenes, que están acá sin tener culpa, que no son una amenaza, que no nos quitan nada al resto”,  enfatizó.

Obama no mencionó a Trump ni por nombre ni por su título, pero indicó que, a fin de cuentas, es un asunto de “decencia básica” el trato que EEUU le da a jóvenes que han contribuido de muchas formas al país.

Al anunciar oficialmente el fin de DACA, tanto el fiscal general, Jeff Sessions, como Trump atacaron a Obama por haber obviado al Congreso y haber adoptado lo que calificaron como una “amnistía” ilegal.

La decisión de Trump, en efecto, otorga una última renovación de los permisos bajo “DACA”.

Así, los “DREAMers” cuyos permisos vencen para el 5 de marzo de 2018, tienen hasta el próximo 5 de octubre para pedir una última renovación de dos años. Mientras, los permisos que venzan después del 5 de marzo, caducarán sin ninguna prórroga adicional.

Al lavarse las manos, la Administración pretende obligar a que sea el Congreso el que decida el futuro de los “DREAMers”.

Consciente de las críticas contra la Administración, la  portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, afirmó en rueda de prensa que “DACA” era un programa ilegal y que el Departamento de Justicia hizo la recomendación de eliminarlo, por lo que quedó en Sessions hacer el anuncio oficial.

Por otra parte, Sanders reiteró el deseo de Trump de que el Congreso apruebe la construcción del muro fronterizo como parte de un “paquete de reforma migratoria responsable”.

Obama destacó que el apoyo que ha tenido el popular programa por parte del empresariado, líderes religiosos, economistas, y estadounidenses de todo el espectro político en el país.

Ahora que la pelota está en el techo del Congreso, Obama instó a los legisladores a que actúen con un sentido de “urgencia moral” para ayudar a los “DREAMers”.

Los senadores Dick Durbin, demócrata por Illinois, y Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, dijeron en rueda de prensa que presionarán para que el “DREAM Act”, la medida bipartidista que presentaron este verano para proteger a los “DREAMers”,  sea sometida a votación este mismo mes.

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