A Coca-Cola bottle is seen with other beverages in New York June 23, 2008. Beverage industry executives will gather in New York this week for a major industry conference with concerns that the rising price of corn syrup will put pressure on soda prices. REUTERS/Shannon Stapleton (UNITED STATES) - RTX79K5

NUEVA YORK – Los neoyorquinos están consumiendo azúcar en cantidades excesivas y no se dan cuenta debido a que los alimentos y bebidas no lo indican en una forma clara, según dijo un asambleísta de Staten Island que propone prohibir la venta de bebidas azucaradas a menores.

Matthew Titone (D-SI) presentó un paquete de proyectos bajo los cuales quedaría prohibida la venta de bebidas azucaradas de 16 onzas -o de mayor tamaño- a menores, y que exigiría etiquetas de advertencia en alimentos y bebidas con alrededor de 40 gramos de azúcar. Según la propuesta, sería el Departamento de Salud el encargado de elaborar el contenido de la etiqueta.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, se recomienda que un hombre no consuma más de 37 a 45 gramos de azúcar diariamente  y que la mayoría de mujeres no consuma más de 25 gramos.

Una botella de Coca-Cola de 16 onzas contiene 52 gramos de azúcar; mientras un Vitamin Water de 20 onzas lleva 32 gramos de azúcar.

Los intentos de regular el consumo de azúcar han enfrentado dificultades en el pasado. La propuesta de Titone no cuenta aún con un patrocinador que la respalde en el Senado estatal.

Por un lado, las autoridades de salud pública han denunciado desde hace tiempo los efectos del azúcar en la dieta estadounidense, citando el papel que juega en la obesidad epidémica y vinculándola a la diabetes y la hipertensión. Sus efectos han sido mencionados particularmente para vecindarios de bajos ingresos y entre las minorías.

Por otro lado, la Asociación Americana de Bebidas, que representa a los refrescos azucarados, ha demandado a la ciudad de San Francisco, en California, argumentando que su nueva ley que exige etiquetas de advertencia en los envases viola la Primera Enmienda de la Constitución.

Asimismo, en Nueva York, la administración Bloomberg intentó regular el tamaño de las bebidas azucaradas, pero la medida fue rechazada en los tribunales indicando que las autoridades municipales de salud habían sobrepasado sus límites.

Desde entonces, el gobierno de De Blasio -que respalda la posición de Bloomberg- no ha tratado de regular el consumo de azúcar y en lugar de eso solo ha optado por realizar campañas informativas.

Para Titone, su propuesta tiene un toque personal. El legislador ha dicho que está luchando por  bajar unas 20 libras y que su interés para regular los alimentos y refrescos surgió luego de notar que sus etiquetas no indicaban el porcentaje diario de azúcar que contenían.

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