La Cámara de Diputados de Brasil aprobó enviar al Senado la petición para iniciar un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff.

El trámite en la cámara baja tuvo el apoyo de 350 legisladores contra 127 en contra. Otros 6 votos fueron de abstención.

La histórica votación arrancó a las 5.46 pm, hora local, y a las 11:08 llegó a la cantidad de votos necesarios tras un fin de semana de intenso y maratónico debate legislativo.

Eran necesarios 342 votos de los diputados (dos tercios de la cámara) para avanzar en el proceso contra Rousseff. Si una mayoría lo aprueba en el Senado, la presidenta tendrá que renunciar a los 180 días de defenderse en un juicio político.

Uno a uno, los diputados tomaron el micrófono y tuvieron 10 segundos para exponer por última vez su posición, la cual rubricaron con el sentido de su voto.

Muchos de los legisladores usaron frases y palabras como golpe de estado, hipocresía, corrupción, canallas y pandilla de bandidos, en esos 10 segundos que precedieron su votación nominal. Varios votaron a grito abierto, de forma vehemente, explosiva.

Como colofón a su pronunciamiento de voto, al menos dos diputados exclamaron: “Chao, querida”, en referencia a la manera en la que el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva se despidió de Rousseff, en una llamada telefónica que fue grabada y difundida.

Dilma había telefoneado a Lula para avisarle que le estaba enviando un emisario con un documento para usarlo en caso necesario. Se trataría del nombramiento del exmandatario como ministro de la Casa Civil, una designación que se produjo tras la retención e interrogatorio que las autoridades hicieron a Lula, en una investigación por corrupción.

La protección ofrecida a Lula irritó aun más a los opositores de Rousseff, en el Congreso y en las calles de  Brasil.

Los legisladores acusan a Rousseff de ocultar un déficit presupuestario para ganar la reelección en 2014. Su presidencia se ha visto sacudida por un escándalo de corrupción masiva y una profundización de la recesión.

El caso será enviado al Senado, donde una mayoría de senadores tendrá que hacer efectivo el inicio del juicio político.

Si la cámara alta valida la moción de destitución, Dilma Rousseff será apartada de la presidencia con una licencia de 180 días, para que se lleven a cabo las investigaciones pertinentes. El vicepresidente Michel Temer asumirá entonces la primera magistratura del país.

Partidarios y opositores de la presidenta se concentraron desde temprano en las principales ciudades de Brasil para seguir el debate y la votación.

Una explosión de júbilo se registró en las manifestaciones de los detractores de Dilma tan pronto como se superaron los 342 sufragios a favor.

El sábado, Rousseff apareció en un video en el que calificó el posible juicio político como una aventura golpista. La presidenta sostuvo que el proceso contra ella es “el mayor fraude jurídico y político de la historia”.

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