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Cientos de personas marcharon desde el parque MacArthur hasta la Placita Olvera en defensa de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y en contra del muro en la frontera.

“No hate, no fear …immigrants are welcome here” (No odio, no miedo…los inmigrantes son bienvenidos aquí), fue uno de los cánticos que se escucharon en la concurrida manifestación.

El martes pasado, la administración Trump anunció que en seis meses terminaba el alivio migratorio que ha dado permisos de trabajo y ha protegido de la deportación a cerca de 800,000 jóvenes que fueron traídos a Estados Unidos por sus padres cuando eran niños.

La decisión ha sido fuertemente criticada por políticos, activistas y en especial los beneficios de esa orden ejecutiva que ahora esperan que el Congreso apruebe el DREAM Act, que les proveería una legalización.

“Racists go home”, (racistas, váyanse a casa) también cantaban a un pequeño grupo de personas que se presentaron para apoyar a Trump y que se mantuvieron al otro lado de la calle de donde estaban los manifestantes.

Tras congregarse en el parque MacArthur, empezaron a marchar hacia el centro de Los Ángeles hasta terminar frente a Union Station.

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Familias enteras participaron de la protesta, como Emily, de 15 años; su hermana Aimee de 18 y su madre, abuela y tía que llegaron a apoyar a los dreamers.

“Muchos de mis amigos son beneficiarios de DACA y muchos de ellos no pudieron venir. Una de mis mejores amigos tiene DACA y tiene el corazón roto”, expresó Aimee, estudiante de la Universidad Estatal de California, Long Beach.

Grace, que era parte de un contigente de estudiantes de medicina en UCLA y UC Irvine, dijo que estaban ahí “apoyando a nuestros compañeros indocumentados y a nuestos pacientes indocumentados”. Señaló que alrededor del país hay unos 70 estudiantes de medicina que carecen de documentos migratorios.

Entre los manifestantes también estaba Gabriela, una mujer de 25 años que creció en Santa Ana y que llegó a Estados Unidos a los 4 años.

“Soy una estadounidense y voy a seguir aquí”, dijo esta dreamer que trabaja como maestra.

“Este es el país que conozco y aquí es donde planeo seguir viviendo y hacerme vieja”, expresó.

Recalcó que ella y los otros beneficiarios de DACA no tomaron la decisión de venir a Estados Unidos, el único país que conocen. “América es nuestra casa y no estamos tratando de quitarle el trabajo a nadie, solo estamos buscando nuestros sueños como todos los demás. Todo el mundo merece una oportunidad”, dijo Gabriela.

De quedarse sin el alivio migratorio, expresó que “perdería todo, mi libertad.”

“Me enviarían a un país que no conozco”, dijo, antes de enviar un mensaje a otros dreamers.

“Soñadores, sigan soñando. Este no es el final”, expresó.

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