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El sistema inmune es el encargado de hacerle frente al ingreso de bacterias, virus y cualquier microorganismo que quiera alojarse en el cuerpo y enfermarnos. Para aumentar las defensas es preciso comer bien y los alimentos adecuados.

En el siguiente artículo respondemos a la pregunta de cómo podemos luchar contra las infecciones de manera natural.

Tratar una infección sin antibióticos

Según indica el refrán popular “es mejor prevenir que curar”. Por lo tanto, es preciso comer bien para que el sistema inmunológico esté fortalecido y no permita el ingreso de virus, hongos, bacterias o parásitos a nuestro organismo.

Si últimamente te estás enfermando bastante seguido o si quieres tratar las infecciones sin recurrir a los medicamentos que venden en las farmacias es necesario que a tu dieta diaria no le falten los siguientes elementos:

Vitaminas A, C y E
Selenio y zinc
Bioflavonoides
Probióticos

Los síntomas de una infección (en cualquier parte del cuerpo) son:

Dolor de cabeza
Fiebre
Agotamiento
Falta de apetito
Dolores musculares
Dolores articulares

Ya que el sistema inmune necesita de un ambiente óptimo para estar sano una alimentación equilibrada no es suficiente.

Por ejemplo, es preciso reducir la ansiedad y el estrés, descansar lo suficiente, hacer ejercicio y beber una buena cantidad de agua (también están permitidos zumos, sopas y licuados).

Los mejores antibióticos naturales

Si bien las medidas preventivas son imprescindibles, también puede ocurrir que nos enfermemos y necesitemos algún tratamiento para revertir la situación.

Es entonces cuando entran en acción (nunca mejor dicho) los antibióticos naturales. Es decir, los remedios que no compramos en una farmacia, sino que los podemos encontrar en casa o en la naturaleza.

Además de ayudar a reducir las infecciones son diferentes a los sintéticos porque:

No tienen efectos secundarios como sensibilidad en el estómago o reacciones alérgicas.
Respetan los microorganismos beneficiosos que habitan en nuestro cuerpo (por ejemplo, los que se encuentran en el intestino).
No causan síntomas por consumirlos en exceso (en la mayoría de los casos).
Son fáciles de conseguir y asequibles.

Entre los principales antibióticos naturales que te ayudarán a reducir las infecciones y también a prevenirlas encontramos:

Ajo

Se lo conoce como el mejor bactericida y antiviral que existe, ya que contiene cerca de 20 componentes con esta propiedad, además de 40 elementos antibacterianos. Se puede usar para las enfermedades respiratorias y los hongos.

Cebolla

Pertenece a la misma familia que el ajo, por lo que su composición es similar. Es un poderoso antibiótico natural. Puedes comer cebolla cruda en ensaladas o hasta poner una debajo de la cama para “atrapar” los virus (según creencias populares).

Es un remedio ideal para la gripe, la bronquitis, la faringitis y en el uso externo para desinfectar.

Jengibre

Esta raíz muy usada en la comida oriental tiene varias propiedades como, por ejemplo, la antibacteriana.

Permite también aumentar la cantidad de flora intestinal y eliminar microorganismos perjudiciales para la salud como, por ejemplo, la E. Coli (causante de gastroenteritis) o la H. Pylori (que provoca úlceras estomacales).

Se aconseja consumir solo una pizca de jengibre, ya sea en polvo o rallado, porque eleva la temperatura corporal.

Melisa

Esta hierba contiene una gran cantidad de timol, con propiedades antibacterianas. Por ejemplo, se usa para tratar el virus del herpes simple (en extracto o infusión) y la candidiasis (en aceite esencial).

Si deseas evitar infectarte de ciertos virus puedes beber el té de melisa. Una cucharada de la planta por taza de agua es suficiente. Endulza con miel.

Drosera

En las tiendas naturistas puedes conseguir el extracto de esta planta que contiene un elemento llamado plumbagina. Este compuesto actúa contra muchos tipos de virus y bacterias. La drosera se utiliza para tratar infecciones respiratorias, como gripes y resfriados y también para la diarrea.

Ulmaria

Otra de las plantas con efectos antibióticos. El extracto de ulmaria sirve para eliminar bacterias que ocasionan infecciones urinarias o intoxicaciones alimentarias. En algunas tiendas naturistas también puedes conseguir las hojas o flores para consumir en infusiones.

Equinácea

Tiene propiedades antibacterianas, antifúngicas y antivirales. Sin dudas, es una gran alternativa para los antibióticos sintéticos o químicos. La equinácea estimula al sistema inmune y ayuda a producir más glóbulos blancos. Puedes consumir esta planta en forma de té.

Tomillo

Seguro utilizarás esta especia para darle sabor a tus comidas y no sabes que tiene propiedades antivirales destacadas. El tomillo es un antibacteriano por excelencia, que si bien no mata a las bacterias no permite que se multipliquen. Se usa para desinfectar y cicatrizar heridas.

Cardamomo

Es un potente antiséptico totalmente natural que elimina las bacterias que causan el mal aliento (halitosis) pero también es adecuado para tratar las caries, así como aliviar los dolores y úlceras estomacales causados por la bacteria H. Pylori.

Romero

Otra de las aromáticas que empleas en tus platillos. Contiene más de 20 principios antivíricos y 40 antibacterianos. Si lo consumes en infusión combate los gérmenes y trata enfermedades intestinales o respiratorias. Impide la reproducción de patógenos.

Salvia

Es un antibiótico natural que se usa para tratar afecciones respiratorias como, por ejemplo, la gripe o el dolor de garganta. Para ello se debe preparar un té.

Ingredientes

1 cucharada de salvia (10 g)
1 taza de agua hirviendo (250 ml)

Preparación

Agregar la cucharada de salvia en la taza de agua hirviendo para que iunfusione.
Dejar reposar unos minutos, filtrar, endulzar y beber.
También se pueden hacer gargarismos cuando se haya enfriado en los casos de afonía, ronquera, laringitis, faringitis o anginas.

Tila

Muchos dicen que el té de tilo sirve para calmar los nervios, sin embargo, también tiene otras propiedades. Es un potente antiviral y antibacteriano capaz de inhibir el crecimiento de los virus y las bacterias.

Puedes conseguirlo en saquitos o sobrecitos así como también las hojas para preparar una infusión y beber cuando lo consideres necesario.

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