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Corea del Norte usualmente se proyecta al mundo como un paraíso de los trabajadores.

Sin embargo, las fuertes inundaciones al noroeste del país causaron que el Gobierno admita que no todo está tan bien.

Según un reporte publicado el domingo por la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA) –medio estatal de Corea del Norte– el noroeste del país ha sido afectado por el “chaparrón más severo” desde 1945, con “decenas de miles” de edificios destruidos y personas damnificadas y “sufriendo grandes trabajos”.

Las cifras publicadas por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios confirmó el desastre natural.

Citando datos del gobierno, el reporte describió que las fuertes lluvias resultado del tifón Lionrock causaron inundaciones en áreas como los condados de Musan y Yonsa y la ciudad Hoeryong en la provincia norte de Hamgyong.

Hasta el momento 133 personas han muerto, 395 están desaparecidas y 140.000 necesitan “asistencia urgente”.

Mantener el descontento social a raya

La escala del desastre ha llevado al Gobierno de Corea del Norte a pedir ayuda.

“No es la primera vez, pero es inusual que el Gobierno de Corea del Norte haga un llamado público pidiendo ayuda”, dice Bradley Williams, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Hong Kong.

La KCNA reportó que el Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea (WPK) envió una petición pública a los miembros del partido para reunir esfuerzos para las operaciones de rescate para las personas en las regiones más golpeadas. Según el reporte, el WPK incluso redireccionó una movilización de 200 días para ayudar a las víctimas de las inundaciones.

Corea del Norte está en el lugar 178 del Índice de Libertad Económica de 2016 y tiene un terrible registro de abusos de derechos humanos, según un reporte de Human Rights Watch de 2015.

Williams le dijo a CNN que las áreas afectadas por las inundaciones son conocidas por ser particularmente pobres. El profesor sugiere que más de cuidar a la gente en la zona, la preocupación del WPK es la perpetuidad del régimen y si esto podría “alimentar el descontento social” y provocar protestas.

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