Joo Won-moon-corea del norte-corea del sur-prisionero-raccoon-knows

Corea del Norte repatrió el lunes  al joven surcoreano estudiante de New York University (NYU) al que mantenía retenido desde abril por entrar ilegalmente en el país, en un gesto que podría influir positivamente en las relaciones entre las dos Coreas.

El régimen de Kim Jong-un envió a Joo Won-moon, de 21 años, de vuelta a Corea del Sur a través de la Aldea de la Tregua de Panmunjom a las 17.30 hora surcoreana, confirmó a Efe una representante del Ministerio de Unificación de Seúl.

El Gobierno de Pyongyang había notificado al de Seúl su decisión de liberar al estudiante solo unas horas antes, sin exponer el motivo.

Tras acoger al joven, el Ministerio de Unificación reiteró que supone un “alivio” la liberación del estudiante, según indicó la funcionaria.

Mientras, los expertos en Corea del Sur creen que el gesto del país vecino podría contribuir a mejorar las relaciones bilaterales.

Ambos países se comprometieron a abrir una era de reconciliación a finales de agosto tras un fuerte episodio de tensión, pero desde entonces los lazos se han enfriado, principalmente por el rechazo de Seúl al lanzamiento de un cohete de largo alcance anunciado por Pyongyang.

Joo fue capturado por las autoridades de Corea del Norte tras presuntamente acceder el pasado 22 de abril de forma ilegal al país, un delito por el que finalmente no recibió sentencia de las autoridades norcoreanas.

El estudiante aseguró en mayo en una entrevista con la cadena CNN que llevó a cabo su arriesgada acción para intentar contribuir a la mejora de las relaciones entre ambas Coreas.

Más tarde, el pasado 26 de septiembre, habló con medios nacionales e internacionales en Pyongyang y pidió a Washington y Seúl que cambien su actitud “hostil” hacia Corea del Norte.

El Ministerio de Unificación de Corea del Sur recordó que otros tres surcoreanos permanecen retenidos en el país vecino e instó al régimen de Kim Jong-un a repatriarlos “lo antes posible”.

Los otros tres retenidos en el Norte, todos ellos de entre 50 y 60 años, están acusados de realizar actividades de espionaje y por tanto su liberación se plantea más complicada.

De hecho, dos de ellos han sido condenados a cadena perpetua y al tercero a trabajos forzados de por vida después de que supuestamente confesaran los crímenes que se les atribuyen.