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Nueva York— La tristeza, la indignación y el clamor de justicia reinaron de Saint Albans Memorial Park, Queens, en el que líderes religiosos y funcionarios pidieron un freno a la venta de armas luego de la masacre en Charleston.

Unos 200 feligreses de la Iglesia Metodista Episcopal, de la comunidad afroamericana, se congregaron bajo un cielo nublado para recordar a las nueve víctimas del tiroteo a manos del joven blanco Dylaan Roof.

El alcalde Bill de Blasio condenó la violencia racial que se vive en Estados Unidos. A la par, los líderes religiosos destacaron que la tragedia en Carolina del Sur ocurrió en un momento de tensión en el país, a raíz de la brutalidad policial y las reiteradas manifestaciones de los afroamericanos contra la discriminación y el racismo.

“Esta situación, con casos como el ocurrido en Newtown, pone de manifiesto la urgencia de leyes más estrictas acerca de la venta y uso de armas”, dijo el alcalde.

En 2012, otro joven blanco, Adam Lanza, abrió fuego en la primaria Sandy Hook, en Newtown, asesinando a 20 niños y seis adultos. Trascendió que el autor de la masacre, de 20 años, disparó a su madre Nancy Lanza en la frente mientras descansaba en la cama y luego condujo a la escuela. Los investigadores hallaron más de 1,600 cartuchos de bala en la casa.

Líderes religiosos coincidieron con de Blasio en la emotiva ceremonia, que sirvió para reconfortar a la comunidad afroamericana tras la tragedia en la “Madre Emanuel” de Charleston. Esta iglesia, fundada en 1816 por el líder abolicionista Morris Brown, es la más antigua de las instituciones metodistas del sur.

Las iglesias negras han sido históricamente blanco de la violencia, la discriminación y la represión. Esto debe parar ahora”, sentenció la Defensora del Pueblo, Letitia James. “Nuestro corazón está roto, y sentimos enojo y tristeza, y hoy más que nunca pedimos: Las armas tienen que irse”.

Los presentes se tomaron de las manos mientras los reverendos encendían nueve velas en memoria de las víctimas.

“Éste es un momento en el que todas las comunidades de color debemos unirnos para hacer frente al racismo y la violencia racial”, dijo el mexicoamericano Javier Benavides, uno de los pocos latinos presente en la ceremonia. “Siento el dolor de nuestros hermanos negros, porque su realidad es la misma para los latinos”.

Algunos feligreses portaban camisetas con frases del defensor de los derechos civiles, el doctor Martin Luther King Jr., como “La injusticia en cualquier parte es siempre una amenaza para la justicia en todas partes”.

El legado del doctor King nos da esperanza en esta crisis”, dijo Leonard Morris, un residente de Queens. “No tengo palabras para lo que paso en Charleston. Simplemente es horrible, es abominable”.

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