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El nuevo presidente Donald Trump ha hecho caso omiso de las manifestacines masivas contra él en su primer día completo en el cargo y ha seguido con su agenda de trabajo este sábado como si nada. Sorpresivamente, el susceptible Trump ni siquiera ha tuiteado para responder a quienes expresan su repudio en las calles.

Buscando reparar sus dañadas relaciones con la comunidad de inteligencia, Trump visitó la sede de la CIA, en Langley, Virginia, en su primer viaje oficial de trabajo fuera de los 18 acres de la Casa Blanca.

Contra la evidencia de sus propios tuits, Trump culpó a la prensa de haber sugerido que tiene una pela con las agencias de inteligencia. Hace solo diez días Trump tuiteó que los espías estadounidenses estaban empleando tácticas “nazis” contra él, en medio del torbellino que desató el dossier aún no verificado que le acusa de conspirar con Rusia para ganar la elección.

Fue Trump también quien se ganó las críticas de la comunidad de inteligencia por haber rechazado durante semanas las conclusiones sobre la interferencia de Rusia en la elección presidencial. Hace solo tres semanas seguía insistiendo con la teoría de que un hacker de 14 años podría haber pirateado a su rival demócrata Hillary Clinton.

Y también es Trump quien ha dicho que no necesita recibir informes de inteligencia tan a menudo como sus predecesores.

Trump habló ante unos 200 oficiales de la CIA que fueron expresamente a la sede de la agencia para ver al nuevo presidente a pesar de que este sábado no es un día laboral.

El nuevo presidente dedicó buena parte de su alocución para atacar a la prensa -“los seres más deshonestos”- por su cobertura de la juramentación. El presidente aseguró que al evento habían asistido entre un millón y un millón y medio de personas a pesar de que los cálculos independientes estiman que esa cifra es muy inferior.

En la CIA ya no estaba el exdirector John Brennan, quien dimitió el viernes y quien había acusado a Trump de no tener “una comprensión completa de las capacidades de Rusia y de las acciones que están llevando a cabo en el mundo”.

Por el momento el relevo lo ha tomado de forma interina Meroe Park. El nominado de Trump para dirigir la CIA, el congresista Mike Pompeo, espera aún su confirmación en el Senado que podría producirse el mismo lunes.

Mientras, personas familiarizadas con los planes del presidente no han descartado que Trump apruebe este mismo sábado nuevas órdenes ejecutivas. La decisión tendría sentido desde un punto de vista de imagen ya que aprobando nuevas medidas, el presidente buscaría desviar la atención de las marchas de mujeres en su contra que están empañando el comienzo de su mandato.

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