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Washington, D.C. – Donald Trump promete ofrecer más “sustancia” y menos “show” en las próximas semanas, al iniciar una nueva etapa en su atribulada campaña por  la nominación presidencial de su partido, en unos momentos en que la mayoría de observadores empieza a describirlo como una “aventura de verano”.

Desde que lanzó su campaña electoral en junio pasado, el magnate inmobiliario ha demostrado que no pide perdón ni escucha consejos, y ahora Roger Stone, su principal asesor y confidente político, abandonó el barco, frustrado por el rumbo de la candidatura.Según informó este lunes el diario The Washington Post, Stone elaboró un documento de 13 páginas repleto de consejos a Trump para que, en vez de caer en la trampa de ataques, se centrara en explicar su propuesta de gobierno a los votantes.Pero en el primer debate presidencial del jueves pasado en Cleveland (Ohio), seguido por 24 millones de televidentes, Trump optó por la improvisación y sus instintos, y el espectáculo generado por sus ataques a la presentadora de Fox News, Megyn Kelly, dificulta su marcha.

Descrito como voluble e impulsivo, Trump trata de pasar página a su débil actuación en el debate, la cual acaparó la atención de los programas dominicales de análisis político, en los que casi todos los observadores coincidieron en que éste bien podría ser una “aventura de verano”, poniendo en duda su supervivencia política.Trump ha prometido ofrecer detalles de su plataforma de gobierno en las próximas semanas, aunque ya son conocidas sus posturas sobre la inmigración ilegal, la economía y el comercio internacional.El gerente de su campaña, Corey Lewandowski, prevé viajar esta semana a estados como Michigan y Nevada para ampliar las operaciones sobre el terreno. Sin embargo, se ha negado a ofrecer un cronograma sobre la presentación de propuestas.

“Fuera de control”

Es que la retórica incendiaria de Trump, primero contra los inmigrantes, después contra los veteranos de guerra y ahora contra las mujeres –que son el 53% de los votantes–,amenaza con dañar aún más la marca republicana, a 15 meses de los comicios presidenciales.

El voto de las mujeres es clave –el 55% ayudó a reelegir al presidente Barack Obama en 2012, y solo el 44% votó por el republicano Mitt Romney– y a los estrategas republicanosles preocupa que Trump domine la narrativa del partido para los comicios de 2016 y, de paso, perjudique la oportunidad de recuperar la Casa Blanca.En declaraciones al Post, el senador Lindsey Graham, uno de los 17 precandidatos presidenciales republicanos, advirtió de que Trump es como “un vehículo fuera de control embistiendo a una multitud de republicanos, y alguien necesita quitarlo” del volante.

A Trump le retiraron la invitación de un foro conservador en Atlanta el sábado pasado tras los insultos a Kelly –en los que aludió a la menstruación- por la presunta ferocidad de sus preguntas en el debate.Pero éste se niega a disculparse, como le han pedido varios de sus rivales en la contienda, y la maquinaria republicana.De hecho, hoy mismo en su cuenta en Twitter, Trump siguió atacando a Kelly, al destacar que, si la presentadora se enfadó con él por sus ataques sexistas, ese no fue el caso cuando ella discutió sus intimidades matrimoniales en un programa de Howard Stern –quien tiene su propia fama con las mujeres– hace cinco años.

Maribel Hastings, analista del grupo pro-inmigrante “America´s Voice” afirmó hoy que, a juzgar por el tenor del debate, el Partido Republicano no ha aprendido de las lecciones de 2008 y 2012, cuando perdió el voto hispano por oponerse a una reforma migratoria.A su juicio, parte del problema es el enorme poder que ejerce sobre el partido “su facción más extremista y antiinmigrante” que es, además, el sector que vota en las primarias y al que todos los precandidatos cortejan activamente.Pero lo hacen, según Hastings, a expensas de otros bloques clave para ganar la presidencia.

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