Danilo Medina

SANTO DOMINGO. Los ruidos que venían provocando en las últimas semanas varios de los funcionarios destituidos, habrían incidido para que el presidente Danilo Medina, dispusiera de sus salidas de los cargos.

La repercusión pública de algunos hechos, habría motivado la destitución del mayor general Manuel Castro Castillo, de la Policía Nacional; de Miguel Pimentel Kareh, de la Oficina de Ingenieros, Supervisores de Obras del Estado (OISOE), de Alberto Holguín, del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) y de Pedro Corporán, del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop). Dichas destituciones se sumaron a otras dadas a conocer el pasado lunes en el Palacio Nacional.

En el caso de Castro Castillo, su separación del cargo se produjo momentos en que amplios sectores de la sociedad demandaban mayor seguridad ante los crecientes hechos delictivos, incluyendo dos atracos a sucursales bancarias en menos de 15 días y a restaurantes. Su destitución arrastró consigo al general César Sena Rojas, de la Dirección General de Investigaciones Criminales (Dicrim) y provocó cambios en la Inspectoría general y en la Dirección Central de Antinarcóticos (Dican).

Mientras la destitución de Pimentel Kareh, de la OISOE, se da, en medio de un oleaje de cuestionamientos a la reconstrucción del hospital Darío Contreras, cuya obra es objeto en la actualidad de una auditoría a cargo de la Cámara de Cuentas y que fue calificada como una chapucería por médicos del centro de salud. No valió el informe del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia), que asegura no se detectó irregularidades en su construcción e inversión.

En lo que respecta a Holguín, la crisis del agua y la sequía, ligada a sus declaraciones de que el país solo contaba con una reserva del líquido de 35 días, habrían sido el detonante. Sus pronunciamientos fueron tildados de desacertados por autoridades vinculadas al sector.

Sobre Corporán, su paso por el Idecoop, se desarrolló en medio de conflictos públicos con cooperativas y periodistas, a algunos de los cuales llevó a los tribunales. Además su gestión fue cuestionada en una auditoría de la Cámara de Cuentas.

Las destituciones se produjeron momentos en que algunos de los hoy ex funcionarios, tratando de ganar puntos se agenciaron logros ante la opinión pública que a decir de expertos no dieron sus frutos.

En el ínterin, y tomando en consideración que se producirían nuevos cambios en el tren gubernamental hay quienes desde ya se apegan al viejo refrán: “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

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