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Me empujó tan fuerte contra la pared que perdí mi bebé de 3 meses”, comienza el relato de la historia que dejó a Carmen -nombre ficticio- viviendo en uno de los ocho refugios que tiene la organización Safe Horizon para ayudar a las víctimas de violencia doméstica en la ciudad de Nueva York.

Como Carmen, 282,000 casos fueron denunciados a la NYPD durante el 2014. Es decir, un promedio de 770 reportes por día. “Fue la policía la que me dijo que existía Safe Horizon y que me iban a ayudar. Así fue como llegué acá”, continúa esta dominicana de 41 años con los ojos aguados y la voz quebrada.

Desde enero vive en un apartamento de dos cuartos que la organización le concedió en uno de sus refugios para que viva segura con sus dos hijos. Otra de las medidas que tuvo que tomar para proteger su vida fue cambiarse de condado y trasladar de colegio a su hija mayor.

Junto a ella viven otras 52 familias. “En este refugio recibimos sólo a mujeres con hijos y hay más de 100 niños viviendo en este minuto”, explica Olga Rodríguez, directora del shelter “Rose House” de la ciudad donde las víctimas de violencia doméstica cuentan con la ayuda necesaria para salir del horror que están viviendo.

“No sé qué hubiera sido de mi vida. Tenía mi autoestima por el suelo y no tenía ganas de vivir. Acá me rescataron y me ayudaron a recuperar las ganas de vivir por mí pero principalmente por mis hijos”, confiesa Carmen.

Para tener una idea, la ayuda a la que se refiere Carmen no sólo consiste en ofrecer un techo seguro para vivir. “Nosotros ofrecemos ayuda legal porque muchas de nuestras clientas no tienen sus papeles al día”, explica Olga. Además, “les prestamos ayuda psicológica en español porque varias no dominan el inglés. Tenemos sesiones grupales entre todas nuestras clientas para que compartan sus experiencias”, agrega.

Más vulnerables los sectores de menores ingresos

La violencia doméstica no discrimina y cualquier mujer puede convertirse en víctima en algún momento de su vida. Sin embargo, estadísticamente hablando, el nivel de ingreso sí es un factor a considerar.

Según la Oficina de Lucha contra la Violencia Doméstica de Nueva York, el 42% (265 de 626) de los homicidios derivados de violencia familiar del 2014 ocurrieron en barrios de bajos ingresos donde la mayoría de los residentes tiene, en promedio, ingresos anuales de $38,000, además de un alto nivel de desempleo y bajo nivel de educación escolar.

“Las estadísticas deberían ser usadas para guiarnos, no para marginalizar y decir ‘este es un problema de los pobres, este es un problema de la gente de color o de los inmigrantes’”, dice Rosemonde Pierre-Louis, comisionada de la Oficina de Lucha contra la Violencia Doméstica.

Y son esos datos los que han guiado los planes para dar a conocer las herramientas que existen a las diferentes comunidades de los barrios más vulnerables. “Trabajamos de manera cercana con las iglesias en la comunidad latina. Hemos trabajado también con los medios que han sido muy útiles para generar conciencia y dar a conocer nuestros Centros de Justicia”, explica la comisionada.

Hay que hablar y denunciar

Para Cecilia Gastón, Directora Ejecutiva del Programa de Intervención contra la Violencia (VIP por sus siglas en inglés), el principal problema es la falta de denuncias que existe de parte de las víctimas.

“El miedo a ser deportada es tremendo y las víctimas prefieren callar antes que ir a la policía y arriesgarse a que las expulsen del país”, se lamenta Cecilia. Para ella, cuando una mujer hispana recurre a la red de servicios especiales que ofrece la Alcaldía a las víctimas de violencia doméstica, “es porque están desesperadas”.

“Los latinos somos machistas y muchas mujeres ocultan lo que están viviendo por vergüenza al qué dirán”, afirma Cecilia quien lleva décadas trabajando con víctimas de violencia doméstica junto al programa VIP.

Sin embargo, para Rosemonde Pierre-Louis los números indican que la comunidad hispana está levantando la voz y ya no se calla como antes.

“Durante el primer año de la administración de Bill de Blasio vimos un 25% de aumento en el número de clientes latinos que acuden a los Centros de Justicia Familiar”, explica Pierre-Louis y agrega que en las cuatro sedes que hay repartidas por Nueva York, “el 2014 atendimos a 3,000 clientes que se identificaron como latinos. Ese es un número importante”.

Y es que los esfuerzos que ha hecho la Policía, la Ciudad y la comunidad no han sido en vano. Para las autoridades, un mayor número de casos reportados representan vidas salvadas pues el peor enemigo de las víctimas es el silencio.

“Ahora sólo pienso en mí y en mis hijos”

Es la primera vez que Carmen puede hablar del horror que le tocó vivir. Durante más de un año sufrió con un hombre dominante y muy manipulador “que me dejó destruida como mujer”.

Para ella, la ayuda que recibió de Safe Horizon le salvó la vida y la de sus hijos. “Ahora solo pienso en ellos y en mí. Tengo metas y quiero ser alguien en la vida”, comenta con una sonrisa que se asoma entre las lágrimas que aún no se secan.

Mientras soluciona sus papeles, Carmen no puede trabajar “y eso me tiene desesperada”. Pero no se queda de brazos cruzados: está en clases de inglés “porque es muy necesario para salir adelante”.

“Siempre he soñado con tener algo mío, aunque sea para vender frutas pero que sea mío y sé que lo voy a lograr”, dice mientras su hijo menor le pide que lo tome en brazos.

Pida ayuda

  • 1-800-621-HOPE FREE (4673): Línea directa de violencia doméstica de la ciudad de NY
  • 1-800-664-5880: Teléfono de emergencia de VIP
  • 1-800-942-6908: Línea directa de violencia doméstica del estado de NY

Las cifras

  • $6.2 millones de ayuda federal recibió el estado de Nueva York para combatir la violencia doméstica.
  • 247 homicidios ocurrieron entre el 2002 y el 2013 en la comunidad latina.
  • 63 asesinatos derivados de violencia familiar se reportaron en 2014.
  • 770 casos de violencia doméstica recibe el NYPD al día.
  • 90 centros comunitarios hay en la ciudad para ayudar a las víctimas.
  • 4 Centros de Justicia Familiar hay en la Gran Manzana.
  • 87,374 llamadas se recibieron en la Línea de Violencia Doméstica de NYC, en 2014.

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