Empleados brigada de limpieza

El Gran Santo Domingo retorna hoy a sus actividades cotidianas, tras haber permanecido en alerta roja el pasado viernes, debido al paso de la tormenta tropical Érika por territorio dominicano.Pocas veces la población dominicana había deseado tanto el cumplimiento de un pronóstico meteorológico como ocurrió con Érika, quinta tormenta tropical formada en el Atlántico. Y es que Érika entró al país en medio de una sequía catalogada de preocupante, sin causar daños mayores en términos materiales.

Como efectos positivos, las lluvias de Érika dejaron aguas suficientes para asegurar el suministro de agua del Gran Santo Domingo, según declaraciones del director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Alejandro Montás.

La presa Jigüey aumentó a ocho metros lineales y Valdesia a dos metros. En tanto que el sistema Haina-Manoguayabo, que operaba con un sólo equipo antes de la tormenta, está trabajando con once, informó el titular de la CAASD.

Érika también fue “benévola” con las personas que residen a orillas de la ría Ozama. Durante un recorrido por el sector La Barquita, de Los Minas y de Sabana Perdida, elCaribe constató que no hubo pérdidas humanas ni materiales.

Quienes tienen sus casas muy cercanas al río contaron que cuando vieron los vientos intensificarse optaron por dirigirse a un lugar más seguro.

Todavía ayer domingo, varias brigadas de la Alcaldía del Distrito Nacional y de Obras Públicas se mantenían en labores de limpieza.

10% de los acueductos resultaron afectados

El Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) informó que de los 315 acueductos que tiene bajo su responsabilidad, un diez por ciento resultaron afectados por el paso de la tormenta. Sin embargo, la institución explicó que sus profesionales y técnicos trabajan intensamente para corregir las averías provocadas por el fenómeno atmosférico.

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