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Las personas que padecen síndrome de Down son realmente mágicas, son capaces de sonreír ante cualquier problema y su ternura se manifiesta a flor de piel. Sin embargo, esta enfermedad afecta seriamente su memoria y aprendizaje, lo que presenta una verdadera angustia para su familia.

Estudios médicos han descubierto que una sustancia llamada epigalocatequina galano (o EGCG) normaliza la función del gen Dyrk1A, el que se produce en exceso en los cuerpos con síndrome de Down. Esto incide directamente en su desarrollo cognitivo. Lo más interesante es que el EGCG también está presente en algo mucho más común: El té verde.

El estudio se llevó a cabo en el Centro de Regulación Genómica de Barcelona, en conjunto al Instituto Hospital del Mar de Investigaciones, y se aplicó a 117 personas con síndrome de Down entre los 16 y los 34 años. La mitad recibió un placebo y la otra mitad, EGCG en pastillas.

Durante el estudio, los participantes recibieron 3 veces por semana una serie de retos cognitivos como parte de un programa de estimulación. Las conclusiones dejaron al equipo de investigación muy optimistas pues “La combinación de la EGCG y la estimulación cognitiva propició cambios estadísticamente significativos en determinadas áreas de la memoria, de las funciones ejecutivas y de la competencia en la vida diaria en los participantes del estudio”.

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