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El presidente Donald Trump levantó sospechas la semana pasada de posibles grabaciones de sus conversaciones con el exdirector del FBI, James Comey, en un acto que ya es considerado escandaloso.

Incluso congresistas han expresado que si existen esa grabaciones, el mandatario deberá entregarlas al Congreso.

Fue el propio presidente quien comenzó esta nueva historia cuando tuiteó que Comey no debería hablar, porque podría haber conversaciones grabadas en la Casa Blanca.

Exempleados del mandatario consultados por The Wall Street Journal afirmaron que vieron en varias ocasiones cuando Trump grabó pláticas telefónicas.

“El señor Trump tenía uno o más dispositivos de grabación que utilizaba para grabar llamadas telefónicas desde su oficina”, publicó el diario.

Agregó cuatro personas sabían de las grabaciones, incluso una dijo que hubo una demanda donde salió a relucir esa práctica.

Michael Cohen, el abogado personal de Trump, aseguró que nunca ha visto grabar a su cliente a otras personas o sus conversaciones con él mismo.

 Grabar conversaciones no es ilegal en Nueva York ni en Washington, DC, siempre y cuando una de las partes en la conversación, como el Trump, sea consciente de que se está grabando.

Todavía no está claro si el presidente está haciendo grabaciones en la Casa Blanca.

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