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Nueva York— Ante la escasez de de abogados especializados en asuntos de inmigración fuera del norte de Nueva Jersey, Long Island y el sur del Valle de Hudson, la organización Immigrant Justice Corps busca extender sus servicios con un ambicioso programa de becas, reportó The New York Times.

El rotativo informó que estas zonas en el área metropolitana, hogar de miles de menores no acompañados recién llegados y de las comunidades inmigrantes, tienen casi la misma posibilidad de beneficiarse de los servicios de abogados bilingües que en la ciudad deNueva York, pero en el resto del estado existe una gran demanda de representación y asesoría en asuntos de inmigración a bajo costo.

Para responder a la disparidad, Immigrant Justice Corps expandirá sus programas este otoño colocando a 11 graduados del colegio de abogados y dos recientes egresados universitarios -que son parte de los 35 nuevos becados- en los condados circundantes. La iniciativa inició el año pasado en la ciudad de Nueva York por Robert A. Katzmann, el juez en jefe del segundo circuito de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos.El alivio es bien recibido por American Friends Service Committee de Newark y Caridades Católicas, con cientos de clientes a la espera de un abogado que los ayude a resolver su situación migratoria.

“Hemos creado y aplicado este modelo en el estado y la ciudad con la idea de que puede ser una iniciativa funcional para el resto del país”, dijo la directora ejecutiva de Immigrant Justice Corps, Rachel B. Tiven a The New York Times.Las ciudades de Charlotte y Chicago tendrán que esperar por los servicios destinados a Yonkers y Brentwood.La ciudad es donde la mayor parte de los fondos para la asistencia jurídica se ha concentrado en este año.

En respuesta al aumento de los menores no acompañados, elConsejo de la Ciudad de Nueva York contribuyó con un millón para la representación legal, además, de fondos adicionales de $900,000 de la Fundación Robin Hood y Nueva York Community Trust.La Fundación Robin Hood fue uno de los principales donantes que ayudaron a establecer Immigrant Justice Corps con $1.3 millones, además de $2 millones de la Fundación JPB.El rotativo reportó que sólo una cantidad pequeña de la financiación estatal y privada para servicios y abogados se han ido a las organizaciones sin fines de  lucro  fuera de la ciudad, en su mayoría a Long Island.La oficina de servicios comunitarios de Caridades Católicas, que ofrece servicios legales en inmigración con auspicio de la Arquidiócesis de Nueva York, cubre parte de la ciudad de Nueva York y los condados de Westchester, Orange, Rockland, Putnam, Sullivan, Ulster y Dutchess.

Durante décadas, las comunidades inmigrantes de estas zonas sólo han recibido ayuda de paralegales para procesar sus solicitudes de tarjetas verdes, acción diferida y reclamaciones de deportación de menores no acompañados.El diario cita la historia del peruano Víctor Cueva (25), quien pronto se graduará de la Escuela de Leyes Benjamín N. Cardozo y es un becado de la organización Immigrant Justice Corps. Emigró a los 11 años con su familia de Lima, Perú con visa de turista para instalarse con parientes de su madre en  Kingston, Nueva York.Luego de asistir a una escuela privada en Lima, Cueva fue el único de su familia en aprender inglés y sirvió de intérprete para sus padres.

El joven contó que su padre buscó una tarjeta verde después de que expirara su visa de turista y pagó a una abogada $ 1,000 en efectivo en una bolsa de plástico, pero seis meses más tarde al no tener respuesta, regresó a la oficina de la abogada en New Paltz pero se había marchado.“No podíamos llamar a la policía”, dijo Cueva, quien para entonces sirvió de traductor a su padre. “Recuerdo que mi padre tenía esta sensación de impotencia. Yo no podía hacer nada para que se sintiera mejor”.Cueva se casó con una compañera de escuela, quien por ser una ciudadana estadounidense, la ayudó a obtener una tarjeta verde.

Él y su otro compañero becado de Immigrant Justice Corps, John Travis, trabajarán en Poughkeepsie para las oficinas de Caridades Católicas y Newburgh algunos días de la semana y el resto en Manhattan en 26 Federal Plaza, en el tribunal de inmigración de Nueva York, que atiende a clientes de la región inferior del valle del Hudson.Es demasiado pronto para saber el impacto de la primera promoción de becarios ha tenido, debido a que el programa de dos años aún no ha superado su primer aniversario. Pero Tiven dice su personal recibe consultas frecuentes acerca de cómo emular su programa, que se basa en las mejores escuelas de derecho en todo el país.

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