geólogo
SANTO DOMINGO. El geólogo y consultor internacional, Marco Antonio Giraldo, aseguró ayer que uno de los desafíos que tiene por delante el Gran Santo Domingo es su ordenamiento territorial como forma de disminuir la vulnerabilidad en las zonas de riesgo.

Al dictar la conferencia “La Vulnerabilidad del Gran Santo Domingo: Un desafío para la resiliencia de la ciudad”, el experto dijo que en las últimas décadas Santo Domingo ha crecido mucho durante los últimos 50 años sin planificación y con una alta concentración de personas en zonas de peligro.

Manifestó que se hace necesario actuar sobre la vulnerabilidad y preparar las infraestructuras y las personas para que puedan enfrentar algún fenómeno de la naturaleza que les afecte.

Dijo que países como Chile y Japón han adoptado normas de construcción antisísmicas y entiende que en el Gran Santo Domingo se necesitan reglas más fuertes que eviten daños totales en caso de un terremoto o cualquier otro fenómeno.

“El crecimiento lleva a más vulnerabilidad”, dijo el geólogo al hablar ante un grupo de comunicadores que participan de un diplomado sobre gestión de riesgo que auspician el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Consideró fundamental que las políticas de desarrollo local tomen en cuenta el modelo de ocupación del territorio para que se garantice la gestión de riesgos y desastres e incorpore nuevas medidas de seguridad y protección.

PNUD
De su lado, la representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Luciana Mermet, destacó la importancia de tener información sobre la prevención de desastres y que por esa razón fue que organizaron el diplomado.

Reveló que en los últimos 10 años los desastres naturales han cobrado alrededor de 700,000 vidas.

Informó que las pérdidas materiales dejados por esos fenómenos son trillonarias en todo el mundo.

Ayer tembló la tierra. 4.3 grados
Próximo a las 9:08 a.m. de ayer se sintió un breve movimiento de tierra que sorprendió a ciudadanos que se encontraban en edificios.

El Instituto Sismológico Nacional informó que el temblor fue de 4.3 grados, cuyo epicentro estuvo localizado al noreste de Santo Domingo, a 53 kilómetros de profundidad.

El temblor provocó que varios oficinistas de las avenidas Abraham Lincoln, Winston Churchill y 27 de Febrero salieran por las escaleras de emergencia. En tanto que personas que aun están en sus casas informaron que las ventanas de cristal y puertas de clósets vibraron.

El Servicio Geológico de los Estados Unidos reportó que la profundidad del evento fue de 67.5 kilómetros y se sintió en San Cristóbal, Bajos de Haina, Nigua, Santo Domingo y Cambita.

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