También analizó los mecanismos de seguridad de las puertas de las cabinas

Berlín.  El copiloto de Germanwings sospechoso de haber estrellado de forma deliberada el avión en los Alpes franceses buscó en internet hasta la víspera de la tragedia información para suicidarse y también sobre los mecanismos de seguridad de las puertas de las cabinas.

Nuevas informaciones difundidas hoy por la fiscalía de Düsseldorf, la ciudad de destino del vuelo 4U9525 que partió de Barcelona con 150 personas a bordo, refuerzan las sospechas de que Andreas Lubitz, el copiloto del avión, actuó premeditadamente e incluso planificó su suicidio.

Desde el 16 de marzo y hasta el día anterior a la tragedia había estado buscando eninternet modos de suicidio y cómo llevarlo a cabo, de acuerdo con el material hallado en una tableta incautada por esa fiscalía en uno de los domicilios de Lubitz.

Según este organismo, el nombre del usuario, la correspondencia personal y el historial de búsqueda permiten deducir que la tableta fue usada en ese periodo de tiempo por el copiloto.

En ese historial, que no había sido borrado, se ha comprobado que durante “varios minutos” y al menos en uno de esos días se realizaron búsquedas sobre el funcionamiento y los sistemas de seguridad de las puertas de las cabinas de vuelo.

Lubitz, quien al parecer se había sometido a sucesivos tratamientos, había indagado asimismo con su tableta sobre distintas terapias médicas.

De acuerdo a las investigaciones de la fiscalía francesa, basadas en las grabaciones de la primera de las cajas negras halladas del Airbus, Lubitz bloqueó por dentro la puerta de la cabina en ausencia del capitán y luego impidió que este pudiera entrar de nuevo.

Hasta ahora, se sabía que Lubitz había interrumpido en 2009 su formación en la escuela de pilotaje de Lufthansa, a consecuencia de un episodio de depresión grave del que aparentemente se había restablecido, o al menos eso hizo creer a sus instructores.

La fiscalía había revelado además que el joven había recibido hace años, antes de conseguir su licencia como piloto, tratamiento psicoterapéutico por “tendencias suicidas”.

Previamente había descubierto que el copiloto, que estaba en tratamiento, tenía una baja médica para el día de la catástrofe y que no se lo había comunicado a Germanwings, la filial de bajo coste de Lufthansa.

Lubitz vivía entre la casa de sus padres, en la población de Montarbau (Renania Palatinado), y un apartamento en Düsseldorf (Renania del Norte-Westfalia), que compartía con su novia.

Ambos domicilios fueron registrados durante horas por orden de la fiscalía tras conocerse las primeras revelaciones de la justicia francesa que apuntaban al copiloto como causante directo y voluntario de la catástrofe.

La difusión del comunicado de la fiscalía hoy se produjo después de que el Gobierno alemán anunciara también la creación de un grupo de expertos para revisar los sistemas de cierre de las cabina de vuelo y los exámenes médicos y psicológicos de los pilotos.

La decisión se adoptó en una reunión entre el ministro de Transportes, Alexander Dobrindt, y representantes de la Federación Alemana de la Industria de la Aviación.

Dicha comisión deberá presentar un catálogo de propuestas, tanto en lo relativo a los sistemas de seguridad de los aviones como a las pruebas de aptitud de los pilotos.

El grupo de expertos analizará los mecanismos de cierre de las cabinas, implementadas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 de Estados Unidos para impedir el acceso de intrusos en ese espacio.

Por su parte, el ministro del Interior, Thomas de Maizière, analiza la reintroducción de controles de identidad en todos los vuelos dentro de la UE y de la zona Schengen.

“Debemos saber, por motivos de seguridad, quién se encuentra realmente a bordo de un avión”, afirmó el ministro al diario “Bild”, respecto a la práctica actual, en que a menudo ni siquiera se pide al pasajero que, además de su tarjeta de embarque, se identifique con su carné o pasaporte.

Por su parte, la policía de Düsseldorf informó de que ha concluido la recogida de muestras de ADN, huellas digitales, historiales médicos y fotografías de las víctimas mortales del “Land” de Renania del Norte-Westfalia, de donde procedía la mayoría de los 72 fallecidos de nacionalidad alemana.

Ya ha regresado a la ciudad el grupo de expertos que viajó hace dos días al lugar de la tragedia, encabezada por Roland Wolff, al frente de la comisión especial “Alpes” creada para investigar los motivos que pudieron llevar a Lubitz a estrellar el avión.

Wolff, “impresionado” por el trabajo de los equipos de rescate desplegados en los Alpes franceses, destacó la importancia de haber podido compartir datos de la investigación con sus colegas de aquel país.

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