Edes
SANTO DOMINGO. El número de empleados de las empresas distribuidoras de electricidad (Edes) creció en 914 personas en el último gobierno de Leonel Fernández (enero 2009-agosto 2012), lo que significa un incremento de un 16% en período de 3 años y ocho meses, y desde el inicio del mandato de Danilo Medina (agosto 2012, hasta julio 2015) en un plazo de 2 años y 11 meses la nómina de esas instituciones subió 1,338 trabajadores, para un 20.8%.

Esta nómina ha continuado creciendo, a pesar de que el gobierno ha estado erogando más de US$1,000 millones cada año por la situación de pérdidas de las Edes.

Para el especialista en temas del sector eléctrico, Bernardo Castellanos, en el caso de la Corporación Dominicana de Empresas de Eléctricas Estatales (CDEEE), el aumento registrado en el período 2010-2015 fue de alrededor de un 3.12%, al pasar de 1,553 a 1,602 empleados.

En tanto que para la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), en el período 2010-2015, el incremento en el número de empleados representó alrededor del 8.78%, al pasar de 1,340 empleados a 1,457.

En el caso de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), en el mismo período, el número de empleados se incrementó en alrededor de un 13.49%, al pasar de 870 a 987.

En ese orden, Castellanos analiza que las empresas eléctricas propiedad exclusiva del Estado (Distribuidoras, CDEEE, EGEHID y la ETED) vieron incrementar su nómina de empleados en el período 2010-2015 en alrededor de un 25%, al pasar de un total de 9,395 a 11,744, para un aumento neto de unos 2,349 empleados.

“El Gobierno ha colocado todos los huevos de la solución de la problemática y déficit financiero del sector eléctrico, en la cuantiosa inversión que se está realizando en la construcción de las plantas a carbón de Punta Catalina, provincia Peravia, las cuales habrán consumido cerca de US$3,000 millones antes de que la primera unidad genere el primer vatio de electricidad”.

Asimismo, indica que mientras tanto, la inversión en reducción de las pérdidas totales de las distribuidoras sigue siendo lenta, los gastos corrientes y de empleomanía de las empresas eléctricas estatales siguen su ritmo creciente.

“Esta combinación de baja inversión en reducción de las pérdidas en distribución-comercialización, más aumento vertiginoso de los gastos corrientes y empleomanía en las empresas eléctricas estatales, es un contrapeso y acción que actúa en sentido contrario a los propósitos que se persiguen con la cuantiosa inversión en las plantas a carbón de Punta Catalina”, precisó.

Castellanos afirmó que de continuar la tendencia de baja inversión en la reducción de las pérdidas en distribución-comercialización, con el incremento vertiginoso en gastos corrientes y empleomanía, cuando las plantas a carbón de Punta Catalina entren en operación en el 2018, su impacto pasará desapercibido.

Aseguró que esta situación produciría una gran decepción en la población, porque, según explicó, “el gobierno y las autoridades no sólo han vendido la falsa ilusión y falsa expectativa de que las plantas a carbón son la panacea y la varita mágica que resolverá de una vez y para siempre el problema de déficit financiero y pésimo servicio del sector eléctrico, sino que, además, se producirá una disminución en la tarifa eléctrica que pagan los clientes”.

Castellanos también presentó un cuadro, el cual dice está sustentado en estadísticas de la CDEEE, en el que muestra que el gobierno subsidió con US$720 millones el sector eléctrico en 2010, con US$900 millones en 2011, con US$1,000 millones en 2012, con US$1,250 millones en 2013, US$1,200 millones en 2014 y para 2015 se estiman US$650 millones, por la baja en los precios del petróleo.

sigue deteriorio sector eléctrico
El especialista en temas del sector eléctrico concluye en su análisis que “mientras el financiamiento cacareado y prometido de las plantas a carbón de Punta Catalina no termina de materializarse, lo que produce presiones económicas adicionales sobre las finanzas públicas, y mientras las discusiones del Pacto Eléctrico concluyen su etapa de debate en las mesas conformadas alrededor de los ejes temáticos, con un abrumador y mayoritario disenso, la situación financiera y de calidad de servicio en el sector eléctrico continua con su ritmo de deterioro acelerado, a pesar de la drástica disminución del precio del petróleo”.

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