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El homenaje póstumo que se realizó en Acapulco en memoria de Joan Sebastian, fue un rotundo fracaso económico.

Rodrigo Vidal declaró: “lo que más me dolió que lo recaudado sería donado a una fundación que ayuda a niños con cáncer, no tenía fines de lucro, era un homenaje hecho realmente de corazón”.

Vidal informó que ni de broma se recuperaron los gastos de organización, ni viáticos ni ningún gasto de los artistas que participaron esa noche, algo que realmente los sorprendió, por ser Joan Sebastian el presonaje que fue, pues sólo asistieron alrededor de mil personas al evento.

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