Hoyo Negro-black-hole-3-exlarge-RACCOON KNOWS

Los hoyos negros son conocidos por destruir materia; los científicos usualmente se refieren a que ‘comen’ gas y estrellas. Esta reputación podría cambiar.

Los astrónomos registraron dos olas gigantescas de gas que fueron ‘eructadas’ de un hoyo negro masivo en el centro de la NGC 5195, una pequeña galaxia a 26 millones de años luz de la Tierra. Es uno de los hoyos negros ‘supermasivos’ más cercanos a nuestro planeta en mostrar esa actividad.

El equipo cree que esta expulsión es consecuencia de la interacción con otra galaxia cercana más grande. La energía generada por el repentino flujo de gas hacia el hoyo negro causó el estallido que según el equipo acumuló suficiente material como para provocar la formación de nuevas estrellas.

“Aparentemente los hoyos negros también pueden eructar su comida”, le dijo a la Nasa Eric Schlegel de la Universidad de Texas, quien condujo el estudio. “Nuestra observación es importante porque este comportamiento pudo haber sucedido en las eras tempranas del universo alterando la evolución de las galaxias. Es común que los hoyos negros expulsen gas hacia afuera, pero es poco común tener una mirada tan cercana de estos eventos”.

Usando imágenes de Rayos X del Observatorio Chandra de la NASA e imágenes ópticas del Observatorio Nacional Kitt Peak, Schlegel y su equipo pudieron ver dos arcos de gas, precedidas por una delgada capa de gas de hidrógeno. Esto sugiere que el gas más caliente le arrebató el hidrógeno al corazón de la galaxia.

Este estallido es un ejemplo de ‘retroalimentación’ entre un hoyo negro supermasivo y la galaxia anfitriona.

“Creemos que la ‘retroalimentación’ evita que las galaxias crezcan demasiado”, dice Marie Macacek del Centro para Astrofísica de Harvard-Smithsonian, coautora del estudio.

“Pero al mismo tiempo podría ser responsable de cómo se forman las estrellas. Esto muestra que los hoyos negros también pueden crear, no sólo destruir”.

Según el equipo que presentó el estudio en la reunión número 22 de la Sociedad Americana de Astronomía, el eructo sucedió hace unos pocos millones de años: a la ola interna del gas le tomó 3 millones de años llegar a su posición actual, y casi el doble a la ola externa.

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