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Cada año, millones de personas visitan Estados Unidos con una visa temporal, y tienen un tiempo límite para quedarse en el país, pero debido a la ineficiencia de los sistemas de datos del Departamento de Seguridad Nacional, es muy poco probable que su permanencia sea detectada hasta meses o quizá años después.

Esta es la conclusión de una auditoría completa del sistema que el gobierno de Estados  Unidos utiliza para vigilar a los “overstays” o personas que violan los términos de los permisos que reciben al entrar al país, realizada por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional.

De hecho, a pesar  de que en el año 2015 las autoridades detectaron a 527,127 personas como “overstays”, agentes de ICE solo arrestaron a 3,402 casos, o menos del 0.4 % de los visitantes detectados transgrediendo su permiso de estadía.

En este momento, DHS tiene 1.2 millones de casos acumulados de posible violación de visa, que no ha podido procesar o terminar (sea para cerrarlos porque la persona ya se fue o porque aún permanecen en el país).

La cantidad de visitantes que se quedan puede ser aún mayor de lo que detecta el actual sistema, ya que este no incluye a los estudiantes ni a las personas que entran por tierra desde México o Canadá.

El Inspector General de DHS dijo este jueves que entre las razones principales de este problema está la cantidad de sistemas computarizados que existen dentro del gobierno que tienen datos de los visitantes y que no se comunican entre sí.

“Hay por lo menos 27 sistemas y bases de datos dentro de DHS que tienen información de diferentes clases sobre las personas que visitan nuestro país, y para tener una investigación completa, a menudo los investigadores toman meses de trabajo”, señala el reporte entre sus conclusiones.

Otro problema es la ausencia de un sistema que registre información biométrica (huellas y otra información exclusiva) a la salida del país. Estados Unidos tiene un sistema biométrico de entrada para visitantes que registra todos sus datos cuando entran, pero no tiene un sistema similar de salida, a pesar de que por ley se suponía debía tenerlo antes del año 2009.

Como consecuencia, las autoridades se ven obligadas a usar otros sistemas, como los manifiestos de pasajeros de las aerolíneas, que no siempre son confiables. En general, los datos de salida que obtiene DHS están plagados de problemas y falta de integridad.

El DHS comenzó a organizar un sistema de registro biométrico de salida en 2003 y realizó múltiples programas piloto, tales como el US-Visit que se aplicó en aeropuertos en 2009, pero no ha habido más progreso en el asunto desde 2013, cita el reporte.

La falta de progreso se debe, en parte a “mal manejo de la tecnología, diseño e implementación inadecuadas”.

“ICE debe equipar a su personal con las herramientas que requieren para que puedan hacer este importante trabajo”, dijo John Roth, Inspector General del DHS. “Es indispensable para la seguridad pública y la seguridad nacional que podamos identificar y resolver a tiempo el problema de los transgresores de visa”.

El reporte hace una serie de recomendaciones para mejorar el control de los “overstays” en Estados Unidos, incluyendo la instauración definitiva de un sistema biométrico de salida, integración de los sistemas de datos y computación y mejor entrenamiento para los agentes investigadores para que puedan usar toda la información que tiene la agencia en sus manos.

Se calcula que hasta el 40% de los indocumentados que viven actualmente en el país son “visa overstays”, es decir, no se colaron ilegalmente por ninguna frontera, sino que vinieron legalmente con visa y luego se quedaron.

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