Icomos y el Mitur no quieren lo mismo para las Ruinas de San Francisco

SANTO DOMINGO. Con la información a mano, antes de que el Ministerio de Turismo (Mitur) y su Programa de Fomento al Turismo Ciudad Colonial dieran a conocer la propuesta ganadora del concurso organizado para intervenir las Ruinas de San Francisco, el primer asentamiento de la Orden Franciscana en el Nuevo Mundo, el Consejo Dominicano Icomos enviaba a los medios un comunicado para manifestar su rechazo al proyecto seleccionado.

El arquitecto español Rafael Moneo, Premio Pritzker de Arquitectura en 1996 y Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2012, profesor de Graduate School of Design de la Universidad de Harvard, lidera el consorcio que ganó el concurso, con la propuesta que dio respuesta a las tres escalas de actuación que se planteó como requisito a los concursantes: un plan maestro para estructurar el entorno urbano al norte y oeste del conjunto de las Ruinas de San Francisco; la consolidación, preservación e interpretación de las Ruinas del Convento de San Francisco “por su valor simbólico e histórico”, y la creación de un centro de eventos y parque arqueológico.

La propuesta del equipo de Moneo, de utilizar el hormigón para cubrir parte de la antigua estructura ganó, entre 42 participantes. Un resultado que tiene también el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entidad que conforme se indicó en la presentación del proyecto, financiará parte de la inversión con un préstamo de US$7 millones.

Mitur ha indicado que, convocados en junio de 2014, en el concurso participaron 42 firmas de todo el mundo, de las cuales 13 fueron invitadas a presentar una propuesta esquemática o diseño conceptual para el proyecto. Las denuncias del Consejo Dominicano de Icomos (Monumentos y Sitios) sobre lo que se hará en las ruinas, se centran en la cubierta moderna de hormigón sobre las estructuras antiguas; en la colocación de muros empañetados como elementos propios de la arquitectura actual y la eliminación de la zona verde del entorno para levantar un parqueo, un anfiteatro para espectáculos y diferentes elementos estructurales modernos.

Resaltan las virtudes de la propuesta

Con el comunicado del Consejo Dominicano de Icomos en circulación, el acto de inauguración del Segundo Seminario sobre Arquitectura Contemporánea en Centros Históricos, en el auditorio del Instituto de Señoritas Salomé Ureña, se convirtió en un estrado en el que tanto los miembros del consorcio liderado por Moneo, como representantes de Mitur, hicieron una defensa férrea de la decisión, sin aludir directamente a las críticas ya públicas.

El arquitecto Wilfredo Feliz, enlace de las áreas de trabajo de la Comisión de Alto Nivel para el Rescate del Hotel Francés, fue el primero en intervenir. “La idea es darle a las ruinas su objetivo original de servir a la comunidad”, dijo, haciendo alusión al trabajo social que desde allí desarrollaban los franciscanos. Fue el lugar al que llegaban los evangelizadores a formarse antes de continuar su ruta a las demás colonias.

“Se han creado las bases para desarrollar un proyecto de presente y futuro”, dijo Feliz, antes de dar paso a Carlos Clemente, arquitecto, también español, con un amplio currículo en proyectos de intervención en conjuntos históricos y monumentos en Europa y América. Ha sido director del Instituto Español de Arquitectura y coordinador y director de la redacción del documento presentado a la Unesco para las declaraciones de Patrimonio de la Humanidad de la Universidad de Alcalá y su reciento histórico, entre otras experiencias.

Clemente explicó con detalles la investigación arqueológica que se hizo, de manera que los concursantes tuvieran la información necesaria, básica, sobre la topografía de las ruinas y su entorno.

Habló de planimetría, del nivel de detalle que se logró, gracias al uso de tecnología 3D, de tal forma que del convento levantado en 1510 se tuviera una radiografía casi exacta, y se pueda hacer la intervención más acertada. Con los estudios realizados, aseguró que las ruinas se enfrentan a pérdidas diarias, y reconoció los trabajos previos de consolidación que han hecho arquitectos dominicanos y extranjeros.

Agotó parte de su presentación en defender la intervención que se propone, haciendo referencia a “los nuevos paradigmas de la conservación”. Y lo hizo trayendo a colación las revisiones que se han hecho a las teorías sobre conservación y de monumentos históricos. Incluso ofreció ejemplos de obras que se están realizando ahora en diferentes partes del mundo asumiendo el concepto que se adoptó en la propuesta de Moneo.

El arqueólogo Idelfonso Ramírez, miembro del Laboratorio de Arqueología y Arquitectura de Madrid, ofreció un informe del trabajo de interpretación de planimetría que tuvo a su cargo, el cual, indicó, permitió establecer las diferentes fases estilísticas que registran las edificaciones.

Estas variaciones, se explicó, respondieron a las adecuaciones que tuvieron que hacerse a la estructura original, para dar respuesta a estrategias de supervivencia de la Orden que lo maneja, o por problemas de seguridad. La edificación, precisó, tuvo que ser convertida en un baluarte, en uno de los momentos históricos que ha vivido. Y con el primer huracán que sufrió, también fue preciso modificar parte de su estructura.

Moneo presentó su alto perfil

Por si no lo sabían, y para dejar claro que no hablaba un improvisado, Moneo se presentó ante un auditorio repleto, en el que había arquitectos dominicanos consagrados, estudiantes y representantes del sector turístico, principalmente, dando ejemplos concretos de sus logros en procesos de intervención de sitios y edificaciones históricos.

El profesor de arquitectura en la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard hizo referencia a sus trabajos en Roma, en el Museo del Prado, de Madrid; en la ampliación del Banco de España, y en Museo del Teatro Romano de Cartagena.

De las múltiples obras en las que ha intervenido, compartió algunas, que entiende, guardan cierto parecido con el reto que se le ha planteado en las ruinas de San Francisco.

“No buscaremos eliminar, que se anule lo que está ahí”, dijo, al referirse al conjunto de la Ciudad Colonial, en obvia alusión a las críticas que ha recibido su propuesta. Afirmó que hizo la presentación de trabajos anteriores para que, sin ser del todo coincidentes con los que hará en Santo Domingo, se tenga idea de su compromiso con la preservación de las edificaciones en las que interviene.

Entiende que con el proyecto, los barrios vinculados a las Ruinas lograrán la integración que se busca, y serán parte integral de la Ciudad Colonial, al tiempo que se da respuestas a muchas de sus necesidades. Con el plan “se establecerá la proximidad entre calles y barrios que hoy pueden considerarse distantes”.

La sesión de preguntas y respuestas que dio al encuentro, permitió que el público expusiera algunas inquietudes. Una pregunta de un arquitecto sobre por qué utilizar el hormigón y el ladrillo, permitió a Moneo defender su selección. La consideró la más adecuada. También se le abordó sobre el tema de los parqueos, y reveló que como parte de la propuesta se identificaron al menos tres lugares donde pueden construirse aparcamientos, de manera que el flujo vehicular que crearán las nuevas instalaciones tenga una solución.

La Quinta Dominica y la muestra de las propuestas

La celebración de los ganadores y finalistas tuvo lugar en la Quinta Dominicana, concluidas las presentaciones. Allí, y durante el mes de julio, se exhiben las propuestas finalistas. La representante del BID en República Dominicana, Flora Montealegre, manifestó el apoyo del organismo a las decisiones.

En medio del brindis, sin embargo, no dejaban de escucharse los comentarios a favor y en contra. Los primeros en tono bajo, y con la indicación al periodista de que hacía el comentario fuera de récord, por lo que no debía citársele.

El lamento de Icomos

Mientras en Mitur se da por cerrado el caso, el Consejo Dominicano de Icomos se mantiene en pie de lucha. El lunes 6 de julio, la presidenta del organismo, Risoris Silvestre, acudía a medios de comunicación explicando la posición del organismo de restaurar las ruinas “por el mero hecho de convertirlas en atractivos turísticos”.

Insisten en que la intervención que se propone viola la conservación de monumentos amparada por Unesco. Por ello, consideran que el país enfrenta el peligro de perder la condición de Patrimonio de la Humanidad que logró la Ciudad Colonial. Están a la espera de la consulta que sobre el tema han hecho a la sede central de Icomos, en París, Francia.

“La primera condición que debe respetarse para que se mantenga la declaratoria de Patrimonio Mundial es garantizar la integridad y la autenticidad del conjunto patrimonial”, manifestó el Icomos, entidad que agrupa a especialistas de diversas instituciones y profesionales estudiosos del patrimonio histórico y cultural del país.

Censuran los arquitectos dominicanos integrados al organismo que el diseño de intervención de estas ruinas del convento de San Francisco que se pretende ejecutar no fue sometido a consulta a las instituciones involucradas en la protección y el manejo del Patrimonio Cultural de la Nación.

Tampoco ha sido aprobado por la Dirección de Patrimonio Cultural Inmueble del Ayuntamiento del Distrito Nacional.

¿Qué opina la Unesco?

Peter Debrine, especialista para América Latina y el Caribe del Programa de Turismo Sostenible del Centro de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) fue el disertante magistral de la segunda sesión del Segundo Seminario Internacional de Arquitectura Contemporánea en Centros Históricos, organizado por el Programa de Fomento al Turismo Ciudad Colonial.

Debrine explicó la visión con la que asesorarán en los trabajos en la Ciudad, que incluye el diseño e implementación de las estrategias para la creación de una organización de gestión del destino y para el logro de un turismo sostenible en el casco histórico.

La consultoría, dijo Mitur en un comunicado dado a conocer luego, “busca definir un modelo de gestión para la Ciudad Colonial como el principal destino cultural de República Dominicana y el Caribe”.

La información oficial también atribuye a los especialistas del Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco la afirmación de que “las organizaciones de gestión de destinos (OGD) son a menudo las mejores defensoras del turismo participativo, pues parte fundamental de su rol es asegurar la mitigación de los posibles impactos negativos de la actividad turística en el destino y sus comunidades circundantes”.

Unesco, dijo Debrine, está participando en el proyecto de la Ciudad Colonial con el interés de que el enfoque holístico prevalezca, que las comunidades que conforman el lugar formen parte del proceso y sus vidas mejoren como resultado de lo que se haga. “Hay que tener voluntad política para lograr sustentabilidad”, dijo.

La presentación de Debrine y quienes le antecedieron, constituyó una reafirmación de que Mitur y la arquitecta Maribel Villalona, coordinadora del citado Programa, están dispuestos a defender su postura, ante la oleada de críticas que ha recibido el proyecto ganador del concurso.

Sí… pero no

Dos días después de esta disertación, el Ministerio de Cultura hacía llegar una nota de prensa afirmando que “Unesco no ha evaluado ni validado los lineamientos del proyecto ganador del concurso organizado por el Ministerio de Turismo para la conservación y restauración de las Ruinas de San Francisco.” El proyecto habría sido enviado por Mitur el 6 de julio, por lo que Unesco no ha podido analizar ni mucho menos emitir un dictamen técnico sobre la propuesta. Dicho dictamen, expresa la nota, “tiene como objetivo determinar si el proyecto presentado es conforme y respeta los lineamientos establecidos por la Convención de Patrimonio y otros instrumentos conexos.· Y concluye: “Deseamos precisar que mientras no se conozcan los resultados de la evaluación del Icomos Internacional, ninguna intervención puede ser realizada sobre las Ruinas de San Francisco.”

Además, aclara que Debrine no tiene participación en este proyecto.

Naturaleza del proyecto

El proyecto forma parte del plan de trabajo del Programa de Fomento al Turismo Ciudad Colonial que tiene como objetivo dinamizar la competitividad del sector turístico dominicano y cuenta con el apoyo del Gobierno Central, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Ministerio Cultura, el Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo, el Ayuntamiento del Distrito Nacional, el Arzobispado de Santo Domingo, el Clúster Turístico de Santo Domingo, Asonahores, la Asociación Ciudad Ovando, la Unión de Juntas Vecinos, la CAASD, Edeeste e Indotel.

LA IMPORTANCIA DE LAS RUINAS

Las ruinas del Monasterio de San Francisco constituyen uno de los monumentos más importantes del país y de la historia de la conquista y evangelización de América. Fue el primer asentamiento de la Orden Franciscana en el Nuevo Mundo y allí llegaban los evangelizadores a formarse antes de continuar su ruta a las demás colonias, así como los hijos de los caciques, y fue el lugar donde se produjo la primera discusión fuerte sobre derechos humanos y sobre la abolición de la esclavitud. Además, el monasterio albergó la primera biblioteca donde se estudiaba latín y griego y donde llega la primera gramática española, que es la primera del mundo.

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