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Los tratamientos para mejorar la fertilidad y poder concebir son bastantes antiguos, datándose a inicios del siglo XX las primeras técnicas que se conocen.

Estas técnicas se han ido mejorando y han evolucionado gracias a la tecnología hasta llegar a lo que tenemos actualmente, unos tratamientos que ayudan a miles de mujeres y parejas a tener la posibilidad de tener un niño.

La inseminación artificial es una técnica que no supone riesgos para la mujer, indolora y con un procedimiento muy sencillo que te contamos a continuación.

Primeros pasos

Para empezar en el caso de la inseminación artificial hay que conocer inicialmente cuál es el problema causante de por qué no se puede concebir de la manera tradicional, en algunos casos puede tener su origen en los espermatozoides del hombre, los cuales no tienen una gran calidad, no produce muchos o estos no tienen mucha movilidad. Cuando un espermatozoide no puede moverse bien, no puede llegar hasta el óvulo para fertilizarlo.

Otros problemas pueden relacionarse con el dolor agudo al tener relaciones sexuales, haciendo que el coito no sea efectivo para fertilizar, como también podría pasar en el cérvix o cuello uterino de la mujer, haciendo que los espermatozoides no puedan llegar correctamente hasta el óvulo.

¿Cómo es el tratamiento de inseminación artificial?

Para empezar con tu tratamiento, y conocidos los motivos por los que no se puede concebir normalmente, se debe tener una muestra del semen del hombre que esté completamente sano. En muchos casos estas muestras se depuran para que solamente estén aquellos espermatozoides que tengan mayor calidad.

Los tratamientos se dividen en ciclos, los cuales empiezan el primer día en el que tienes el periodo hasta que hayas ovulado para posteriormente ser inseminada. Finalmente, el ciclo termina a las dos semanas, cuando se comprueba si estás o no embarazada.

Días antes de empezar el tratamiento el médico te da la opción de seguir un ciclo natural u otro método en el que se estimula la fertilización por medio de fármacos. Cuando tenemos un periodo de ovulación normal, solamente liberas un óvulo, sin embargo, cuando utilizas medicamentos es posible que liberes varios óvulos a la vez.

En el momento justo que vayas a ovular, el cual se detecta gracias a una ecografía, se empieza el proceso de inseminación.

Como hemos comentado, antes de la inseminación, el esperma debe estar limpio y puro, para que únicamente se encuentren los más fuertes y los de mejor calidad.

El proceso de inseminación se lleva a cabo con la introducción de un catéter por el cuello uterino haciendo que el esperma se concentre directamente en tu útero, facilitándole a los espermatozoides de esta forma que lleguen al óvulo.

Cuando hayan pasado unas dos semanas el médico volverá a concertar una cita para hacer una prueba de embarazo en la que te comunicarán si estás encinta o no. Normalmente hacen falta unos tres ciclos para que se dé el embarazo, aunque también es posible que en la primera prueba te den la enhorabuena.

Consejos al realizar tu tratamiento de inseminación artificial

Como te hemos comentado, esta es una técnica que se utiliza mundialmente y que da grandes resultados para parejas con problemas de fertilidad, pero no en todas las clínicas te dan el mejor trato ni con las condiciones de higiene necesarias. Un ejemplo de profesionalidad la tenemos en los centros de reproducción asistida IVI, que cuidan al detalle a la pareja, asesorándola correctamente y cumpliendo toda la normativa vigente respecto a la reproducción asistida. Cuenta con centros en toda España, destacando los que se encuentran en Barcelona, Madrid o Sevilla, pero también han ampliado las fronteras situándose como uno de los mayores grupos en medicina reproductiva en Latinoamérica con centros en Santiago de Chile o en México D.F.

Otro de los consejos que podemos ofrecerte es que cuando te decidas a realizar un tratamiento como este, recuerda que una buena alimentación y sobre todo ejercicio físico va a conseguir que el semen tenga una mejor calidad, pudiendo tener unas muestras de mayor calidad, facilitando así todo el tratamiento, reduciendo en muchos casos los ciclos que se realizan.

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