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El viernes, Francia experimentó su 9/11. Al menos 129 personas murieron en varios lugares en París, incluyendo una sala de conciertos, un estadio de fútbol y un restaurante popular, los tipos de lugares a los que acuden los parisinos comunes y corrientes los viernes por la noche.

En, o cerca de, estos lugares los atacantes desplegaron una mezcla de tácticas terroristas, entre estos atacantes suicidas, un asalto que incluía a más de un hombre armado dispuesto a luchar hasta la muerte, toma de rehenes y bombardeos.

En los años posteriores al 9/11, hemos visto cómo se desarrollan diferentes formas de este tipo de noticias horribles: las múltiples bombas en trenes en Madrid que mataron a 191 en el 2004, los cuatro atentados suicidas en Londres que mataron a 52 personas en el 2005 y los ataques en Bombay, India, perpetrado por 10 hombres armados que mataron a 166 en el 2008.

Los atacantes en París al parecer aprendieron de estos ataques. (Por cierto, este también es el caso de los tiroteos en las escuelas de Estados Unidos, en el que los autores estudian las tácticas de aquellos que los han antecedido).

El presidente francés, Francois Hollande, culpa a ISIS por el ataque, y el grupo terrorista se ha adjudicado la responsabilidad, pero hasta el momento se desconoce de dónde eran todos los atacantes. De acuerdo a los fiscales franceses, uno de los atacantes que ha sido identificado es un ciudadano francés conocido por la policía, y se encontró un pasaporte sirio en uno de los cuerpos de los otros atacantes.

Hasta ahora, el ciudadano francés Mehdi Nemmouche es el único caso de un combatiente occidental en Siria acusado de volver para llevar a cabo un ataque terrorista mortal… el tiroteo ocurrido el 24 de mayo del 2014 en el Museo Judío de Bruselas, Bélgica, que dejó cuatro muertos. Nemmouche había cumplido una condena en una prisión francesa y tenía un rifle de asalto cuando fue detenido en Francia. Un periodista francés secuestrado por ISIS al parecer ha identificado a Nemmouche como uno de los presuntos torturadores del grupo. Nemmouche ha sido extraditado a Bélgica, donde espera ser procesado.

Los militantes que regresan de Siria son una inquietante fuente potencial de ataques terroristas. Dos grandes factores ponen a Europa en mucho mayor riesgo de violencia por parte de los veteranos “que regresan” del conflicto sirio, comparado con Estados Unidos: el mayor número de militantes europeos que han ido a combatir a Siria y la existencia de redes yihadistas más desarrolladas en Europa.

Francia ha suministrado más combatientes en el conflicto sirio que cualquier otro país occidental. En septiembre, el primer ministro Manuel Valls le dijo al Parlamento que 1.800 ciudadanos franceses han participado en las redes yihadistas en todo el mundo, quienes en su mayoría fueron atraídos a la guerra siria. Nueve meses antes, el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, estimó que 185 militantes habían regresado a Francia desde Siria. De las personas que habían regresado, dijo que 82 estaban en la cárcel y 36 se encontraban bajo otras formas de supervisión judicial.

Los servicios de seguridad de Alemania reportan que 720 alemanes se han dirigido a Siria, y calculan que 100 han sido asesinados allí, mientras que otros 180 han regresado a Alemania.

El año pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores belga reveló que hasta 350 belgas se habían ido para combatir en Siria.

Hasta 700 ciudadanos británicos se han ido a Siria y se estima que alrededor de la mitad ha regresado al Reino Unido, de acuerdo con funcionarios británicos.

En enero, la ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Julie Bishop, dijo que el número de australianos que luchan en el extranjero asciende a 180 y alrededor de 20 han muerto en Siria.

Entonces, ¿quiénes exactamente son los casi 4.500 occidentales que han sido motivados a unirse a ISIS y a otros grupos militantes en Siria?

Para proporcionar algunas respuestas a esa pregunta, New America recopiló información sobre 466 personas de 25 países occidentales que según han informado algunas fuentes de noticias confiables, han dejado sus países natales para unirse a ISIS u otros grupos yihadistas suníes en Siria o Iraq.

Los combatientes occidentales atraídos por Siria e Iraq representan un nuevo perfil demográfico, muy diferente a la de otros militantes occidentales que lucharon en Afganistán en la década de 1980 o Bosnia en la década de 1990.

En primer lugar, las mujeres están representadas en cifras sin precedentes. Uno de cada siete militantes del conjunto de datos de New America son mujeres. Las mujeres rara vez —si es que las había— eran representadas en los anteriores conflictos yihadistas.

Aunque las mujeres occidentales no combaten en la guerra de Siria, están desempeñando papeles secundarios, ya que a menudo se casan con combatientes de primera línea y algunas veces trabajan como agentes de policía.

Se trata de mujeres como Sally Jones, de 44 años, del Reino Unido, quien llevó a su hijo de 10 años a Siria en el 2013, y Emilie Konig, de 31 años, una de las primeras mujeres en dirigirse a Siria, dejando a Francia y a sus dos niños en el 2012 para unirse a su esposo allí. El Departamento de Estado de Estados Unidos dice que ambas mujeres han motivado ataques terroristas en sus países de origen y en septiembre las denominó oficialmente como terroristas.

En segundo lugar, los reclutas son jóvenes. La edad promedio de los voluntarios occidentales atraídos por la yihad siria es de 24 años. En el caso de reclutas de sexo femenino, la edad promedio es de 21 años. Casi una quinta parte son adolescentes, más de un tercio de los cuales son mujeres.

New America ha documentado la increíble cantidad de 80 casos de adolescentes occidentales que han viajado a la guerra en Siria. Más de un tercio de estos adolescentes son niñas. Por ejemplo, Hans-Georg Maassen, el jefe de la agencia de seguridad nacional de Alemania, dijo en marzo que nueve adolescentes alemanas habían viajado a Siria.

Ese mismo mes, ISIS dio a conocer un video de un chico francés que le disparó a un rehén palestino en la frente.

En tercer lugar, muchos tienen lazos familiares con el yihadismo. Más de una cuarta parte de los combatientes occidentales tienen una conexión familiar a la yihad, ya sea a través de familiares que también están luchando en Siria e Iraq, a través del matrimonio o por medio de algún tipo de vínculo con otra clase de yihad o ataques terroristas.

Por ejemplo, el padre del recluta británico de ISIS, Abdel-Majed Abdel Bary, es Adel Abdel Bary, quien fue condenado en Nueva York por participar en los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania.

El matrimonio representa un tercio de los vínculos familiares, muchos de los cuales se dan entre mujeres reclutas y combatientes masculinos, los cuales se llevan a cabo después de que llegan a Siria.

Tres quintas partes de los combatientes occidentales que tienen lazos familiares con el yihad tienen un familiar que también ha viajado a Siria. Por ejemplo, tres hijos de la familia Deghayes en el Reino Unido, entre 16 y 20 años, dejaron su país para unirse al Frente Al-Nusra en Siria.

En cuarto lugar, los estadounidenses atraídos por la yihad siria —250 que han intentado o han logrado llegar a Siria— comparten el mismo perfil que los combatientes occidentales en general: las mujeres están bien representadas y los voluntarios son jóvenes, y muchos tienen lazos familiares con el yihad. Uno de cada seis estadounidenses atraídos por el conflicto sirio son mujeres. La edad promedio de los militantes estadounidenses es de 25 años, una quinta parte de los cuales se encuentran en la adolescencia. Casi una quinta parte de los militantes estadounidenses tiene una conexión familiar con el yihad.

Los reclutas estadounidenses son —lo cual posiblemente no es una sorpresa— particularmente activos en línea: alrededor de 9 de cada 10 militantes estadounidenses están activos en los círculos yihadistas en línea.

En quinto lugar, en el caso de los militantes occidentales, las guerras que envuelven a Siria e Iraq por lo general han demostrado ser mortales. Casi la mitad de los combatientes masculinos y 6% de las mujeres reclutas han muerto en Siria o Iraq.

En sexto lugar, algunos de los combatientes occidentales que han viajado a Siria e Iraq están en custodia del gobierno. Solo una quinta parte de los combatientes occidentales en el conjunto de datos de New America están en custodia, y más de dos quintas partes de los individuos aún están en libertad. (Como se ha indicado anteriormente, alrededor de la mitad de los militantes occidentales murieron en los conflictos en Siria o Iraq).

En séptimo lugar, la ruta más popular de Siria es a través de Turquía. Casi la mitad de los combatientes extranjeros occidentales viajaron a Siria o Iraq a través de Turquía. Según se documentó, solo uno de los militantes intentó utilizar una ruta alternativa a través del Líbano. En el caso del resto de los militantes occidentales, según el registro público se desconoce cómo llegaron a Siria.

En octavo lugar, en los casos en que se puede determinar una afiliación, la mayoría de los combatientes occidentales se han unido a ISIS: tres quintas partes se han unido a ISIS, mientras que solo una décima parte se ha unido a la afiliada de Al Qaeda en Siria, conocida como Frente Al-Nusra, y una séptima parte se ha unido a otros grupos militantes más pequeños.

¿Quién está inspirando a estos militantes a renunciar a sus vidas a menudo cómodas en Occidente pare someterse a los rigores de la zona de guerra en Siria? Con base en los registros de la corte y los informes de prensa, New America ha identificado a varios militantes occidentales que actúan como reclutadores en línea. Entre ellos se encuentran varios estadounidenses, por ejemplo:

• Abdi Nur, un joven de 20 años de Minnesota, quien supuestamente tomó el papel de reclutador en línea luego de partir hacia Siria en el verano de 2014. En una denuncia presentada en noviembre, en la que se presentan cargos contra seis hombres de Minnesota por tratar de unirse a ISIS, se acusa a Nur de actuar como un reclutador en línea y proporcionar apoyo y asesoramiento a los hombres a través de Kik y otras plataformas de redes sociales de Siria.

• Hoda Muthana, una mujer estadounidense de 20 años de edad, de Alabama, fue identificada por BuzzFeed como la persona que estaba detrás de la cuenta de Twitter “Umm Yihad”, la cual animaba a los militantes para que fueran a Siria.

Propaganda

ISIS ha difundido dos guías en línea para animar a sus reclutas occidentales. En el 2015, ISIS publicó sus guías prácticas de la Hégira y “Cómo sobrevivir en Occidente”. La Hégira proporciona a los combatientes potenciales listas detalladas de empaque —consejos sobre cómo llegar a Turquía y engañar a los funcionarios de aduanas para que emitan visas para el país—, cuentas de Twitter de los combatientes que viven en Siria que pueden facilitar sus viajes, e incluso les provee sugerencias para que los reclutas puedan evaluar los puntos fuertes y débiles de su personalidad antes de salir de casa a fin de que se preparen mejor para la yihad.

“Cómo sobrevivir en Occidente” es una guía sobre cómo “ser un agente secreto” en un país occidental, dándoles a los lectores consejos sobre la elaboración de cócteles mólotov, bombas y detonadores de teléfonos celulares. Además, instruye como esconder armas en compartimentos secretos de vehículos —de la misma manera que lo hacen las pandillas— y cómo identificar y evadir la vigilancia policial, incluso sugiriendo que los lectores vean la serie de películas de Jason Bourne para obtener consejos sobre el empleo de tácticas de evasión.

En septiembre de 2014, un portavoz de ISIS hizo un llamado a la violencia, especialmente en Francia, Australia y Canadá, publicando una cinta de audio en la que decía: “Si puedes matar a un estadounidense o europeo incrédulo — especialmente al rencoroso y asqueroso francés— a un australiano o canadiense, o a cualquier otro incrédulo de la guerra llevada a cabo por los incrédulos, incluidos los ciudadanos de los países que entraron en una coalición contra el Estado Islámico, entonces apóyate en Alá y mata a esa persona por cualquier medio, no importando cuál sea”.

Motivaciones

¿Qué motiva a muchos de estos combatientes occidentales a viajar a una zona de guerra peligrosa con la que la mayoría no tiene ninguna conexión previa? Al revisar tanto la propaganda de ISIS como los informes sobre los casos individuales del conjunto de datos de New America, se sugiere que la respuesta es una mezcolanza de motivaciones que ISIS ha logrado impulsar en el marco de su estrategia de reclutamiento, incluyendo la oposición al dictador sirio Bashar al-Assad, invocaciones religiosas como beneficio espiritual de participar en la yihad, la creencia de que el deber religioso requiere vivir bajo denominado califato de ISIS, así como la ira y alienación de la sociedad occidental, y para algunos el factor “genial” de participar en una guerra.

Estas son las razones para unirse a ISIS que han dado un par de presuntos reclutas estadounidenses de ISIS:

• Abdi Nur, de 20 años de edad, de Minnesota, tuiteó: “El yihad es el honor más grande para el hombre, así que vengan y únanse Dawla Ya Iqwa (ustedes, hermanos del Estado Islámico)”. Nur posteriormente le explicó a su hermana: “Si no me importara no me hubiera ido, pero quiero el jannah (paraíso) para todos nosotros.

• Las autoridades dicen que el adolescente de Chicago, Hamzah Khan, dejó una carta para sus padres antes de intentar viajar a Siria en el 2014, explicando que “existe la obligación de ‘migrar’ al ‘Estado Islámico'”. Fue acusado de proveer apoyo material a ISIS y se ha declarado inocente.

Amenaza a Estados Unidos

Cuatro años después de la guerra civil siria, se ha obtenido poca evidencia para apoyar la idea de que los combatientes que regresan de Siria representan una gran amenaza para Estados Unidos.

En Estados Unidos, solo ha habido un caso de un combatiente que regresó de Siria y que al parecer planificó un ataque. Abdirahman Sheik Mohamud, de 22 años, de Columbus, Ohio, fue a Siria en abril de 2014 y luchó allí antes de regresar a casa alrededor de dos meses después. El gobierno afirma que un clérigo en Siria dijo que Mohamud debía regresar a Estados Unidos para llevar a cabo un acto de terrorismo y que discutió algún tipo de plan (con un informante) para matar a los soldados estadounidenses en una base militar en Texas. Él se declaró inocente de un cargo de proveer apoyo material a una organización terrorista.

Al hablar en el Consejo de Relaciones Exteriores en marzo, el director de Inteligencia Nacional, James Clapper, dijo que alrededor de 40 personas habían regresado de Siria. “Hemos descubierto desde entonces que ellos se fueron por razones humanitarias o por alguna otra razón que no está relacionada con un complot”, dijo.

Identificamos a 23 estadounidenses que de hecho llegaron a Siria, 46 individuos que intentaron o planificaron viajar a Siria, pero no tuvieron éxito al hacerlo, y 14 que proporcionaron apoyo a otros que luchan o que tratan de combatir en Siria.

En lugar de ser una plataforma de lanzamiento de ataques en el país, Siria resultó ser un cementerio para los pocos estadounidenses que llegaron a la zona de guerra.

De las 23 personas que llegaron a Siria, nueve murieron allí. Por ejemplo, Floridian Moner Abu Salha, murió al llevar a cabo un atentado suicida en el norte de Siria el año pasado, y Douglas McAuthur McCain murió luchando por ISIS.

Nueve de los estadounidenses que llegaron a Siria siguen en libertad, mientras que cinco combatientes estadounidenses que regresaron a Estados Unidos desde Siria fueron detenidos.

Amenaza a Estados Unidos por reclutas de ISIS no estadounidenses

Muchos combatientes de otros países, aparte de Estados Unidos, han viajado a combatir en Siria y podrían representar una amenaza potencial para Estados Unidos. Hasta el momento no ha habido ningún caso de un combatiente extranjero de otro país que viaje a Estados Unidos para llevar a cabo un ataque. Sin embargo, es algo que está dentro de las posibilidades.

El gran número de combatientes extranjeros que viajan a combatir en Siria de otros países aumenta la amenaza potencial de un ataque de infiltración, especialmente tomando en cuenta el elevado número de combatientes extranjeros de países que disfrutan del programa de exención de visa con Estados Unidos, como Australia, Bélgica, Francia, Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido.

Darles seguimiento a los muchos combatientes extranjeros de países occidentales que han ido a Siria y que han regresado a Occidente plantea un reto mayor dado que el número ha aumentado, comparado con darle seguimiento al puñado de combatientes estadounidenses que regresan al país.

En diciembre, el fiscal general federal de Alemania, Harald Range, dijo al referirse al número de casos de terrorismo que están siendo procesados en su país: “Estamos en los límites de nuestra capacidad”, y agregó que siguen surgiendo nuevos casos.

En diciembre, el fiscal general federal de Alemania, Harald Range, cuando se refirió al número de casos de terrorismo que están siendo procesados en su país, dijo: “Estamos en los límites de nuestra capacidad”, y agregó que siguen surgiendo nuevos casos. “Lo que me preocupa es la velocidad con la que la gente se está radicalizando, o los están radicalizando. Estamos frente a un fenómeno que requiere una amplia estrategia de prevención”.

Cada individuo francés bajo vigilancia requiere 25 agentes para vigilarlo las 24 horas del día, y la presión sobre los recursos producidos por el creciente número de militantes que necesitan ser monitoreados se debió en parte a que no se vigiló a los hermanos Kouachi, quienes llevaron a cabo el ataque a la revista Charlie Hebdo en París este año.

Se necesitarían varios miles de agentes para vigilar a cada uno de los más de 1.000 franceses que supuestamente participan en la guerra de Siria, y Francia simplemente no tienen ese tipo de recurso.

El hecho de que un fiscal francés diga que uno de los atacantes de París era un ciudadano francés, conocido por la policía, es un indicador de cuán difícil es darle seguimiento a todos estos militantes.

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