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La cantante Jennifer López ha decidido recurrir al sentido práctico a la hora de lidiar con los paparazzi, mostrándose dispuesta a posar para ellos o a tolerar al menos su presencia siempre y cuando se mantengan alejados del hogar familiar que comparte con sus hijos Max y Emme (7), fruto de su fallido matrimonio con Marc Anthony, y no le esperen cada mañana en la puerta.

“Les pido que no se presenten en el lugar donde vivo. Básicamente les digo: ‘¡Estoy dispuesta a jugar con ustedes en cualquier otro sitio de la ciudad! Pero no cerca de mi casa’. Algunas veces son más respetuosos que otras, y a veces me sacan esas típicas fotografías saliendo de casa por la mañana. Pero qué se le va a hacer, ¡tengo que ir al trabajo!”, explicó la artista en una entrevista a Entertainment Tonight.

Lo cierto es que a los días de Jennifer les faltan horas como para tener que preocuparse además por el acoso de la prensa. Su prioridad es compaginar su carrera profesional con su papel de madre mientras intenta encontrar un rato para entrenar y dedicarse algo de tiempo a ella misma.

“Tengo que verles porque si no les veo y ellos no me ven a mí, entonces ninguno de nosotros es feliz. Esta mañana he tenido que entrenar, después me he sentado a comer con ellos antes de acudir al set de rodaje de la serie ‘Shades of Blue’ y entonces he pensado: ‘¿Sabes qué sería una buena idea? Como vamos a estar rodando todo el día, los niños pueden venir a verme a las 6:30pm. Además, pueden traer la cena porque tenemos algunas sobras en la nevera. ¡Así es cada día!”, expresó la artista.

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