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Jon Stewart le dijo adiós el jueves a “The Daily Show” acompañado por los políticos más parodiados de Estados Unidos, colegas con los que trabajó durante sus 16 años y una actuación especial de Bruce Springsteen.

“Adivinen qué”, dijo Stewart, uno de los más prominentes comentaristas satíricos de la política y los medios de comunicación. “Les tengo un notición. Hasta aquí llegué”.

Armado con un agudo ingenio y un equipo de investigación decidido a encontrar evidencia de hipocresía o comedia accidental en el establishment de la nación, Stewart convirtió un canal de cable básico de entretenimiento en una poderosa plataforma cultural. Pero el comediante de 52 años anunció el invierno pasado que se sentía inquieto y que le llegó la hora de retirarse.

Para su último programa, fingió reportar sobre el debate presidencial republicano del jueves, que de hecho ocurrió después de la grabación, pero dijo que no le quedaban suficientes corresponsales para hablar de todos los candidatos.

Ese fue el vehículo para traer a múltiples personalidades cuyas carreras fueron impulsadas por Stewart cuando aparecieron en su show, como Aasif Mandvi, Lewis Black, Stephen Colbert, Steve Carell, Rob Corddry, Samantha Bee y Wyatt Cenac.

Carell, quien no había estado en el programa en una década, expresó: “Convertirme en un superastro internacional es sólo algo que hice mientras esperaba mi próxima asignación”.

Colbert, quien reemplaza a partir de septiembre a David Letterman en el “Late Show” de CBS, ofreció el más conmovedor homenaje al decir que los logros de los miembros del troupe de Stewart a lo largo de los años eran un testimonio del ejemplo que él les dio.

“Fuiste exasperantemente bueno en tu trabajo”, le dijo Colbert.

Algunas de las víctimas de los chistes de Stewart aparecieron en cameos para tener una última palabra. Wolf Blitzer le deseó bien mientras en la pantalla se leía “Ándate a la … (improperio), Stewart”.

Hillary Rodham Clinton lamentó la partida de Stewart, “justo cuando me lanzo a presidenta. Qué decepción”.

“Hasta la vista, idiota”, le dijo el candidato presidencial republicano de 2008 John McCain.

Hasta el antecesor de Stewart en “The Daily Show”, el exanfitrión Craig Kilborn, apareció para decir: “Yo sabía que ibas a llevar esto a la ruina”.

Stewart pronunció un monólogo sobre lo que fue su trabajo principal como anfitrión: encontrar lenguajes ambiguos en la arena pública y exponerlos al mundo, aunque usó un término más fuerte para esto.

Exhortó a los espectadores a ser vigilantes y buscarlos ellos mismos: “Si algo les huele raro, díganlo”, dijo.

Bruce Springsteen le proporcionó su ultimo “momento Zen”. Interpretó “Land of Hope and Dreams” a pedido de Stewart, y luego “Born to Run” rodeado por los invitados, como si se tratara de la banda del baile de la escuela.

Springsteen inspiró a Stewart a perseguir sus propios sueños profesionales, y también a despedirse el jueves. Stewart dijo que admiraba cómo el cantautor describía su carrera como una conversación en curso con sus fans.

“En vez de decir ‘adiós’ o ‘buenas noches’, sólo voy a decir, ‘me voy a tomar un trago, y estoy seguro de que los veré antes de irme”’, expresó Stewart.

El final inspiró a los miembros de la audiencia, al menos uno de los cuales había esperado en fila desde la medianoche por un boleto para entrar a la grabación. Juraron silencio antes de partir, aunque algunos no pudieron aguantarse para compartir sus emociones.

“De principio a fin, fue fantástico”, dijo el espectador Randy Gunnell, de 29 años, del condado neoyorquino de Westchester. “Fue emotivo, había gente llorando por todos lados”.

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