José Ramón Peralta

SANTO DOMINGO. El ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, planteó que sea aprobada la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas antes de los próximos comicios.

Entrevistado en Diario Libre, Peralta señaló que esa legislación debe ser aprobada entre enero y mayo antes, teniendo en cuenta que sea la más abierta y transparente posible.

Tomando como referencia los sucesos ocurridos en las primarias del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) el pasado fin de semana, el funcionario consideró que los partidos deben celebrar sus primarias el mismo día, y bajo la supervisión de la Junta Central Electoral.

“Llamamos a que la Ley de Partidos tiene que aprobarse, y tiene que aprobarse de la manera más democrática, porque este tipo de complejos del sistema tiene que hacerse en que todas las primarias sean abiertas para todos los partidos el mismo día, y obliguemos a todos los partidos a ser democráticos y abiertos”, indicó.

Sostuvo que el momento para aprobar la legislación debe ser antes de los comicios, porque si se hace con un nuevo Congreso, los integrantes serán parte interesada para las elecciones siguientes, por lo que no la van a aprobar.

“Es lo más democrático y abierto, y el momento de hacerlo es ahora que debemos de solicitar eso, porque ahora los actores que podrían afectarse no están compitiendo, si esperamos que se elijan en mayo ya van a ser parte interesada para el otro proceso o no les va a interesar”, enfatizó.

PRM lo condiciona
El opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) condicionó la aprobación de la Ley de Partidos a que sea un proyecto diferente al que quiere aprobar el PLD, sin la suficiente regulación para evitar el uso de los recursos del Estado en la campaña electoral.

El secretario general del PRM, Jesús Vásquez Martínez, señaló que “lo que nosotros hemos planteado es que la Ley de Partidos debe ser un instrumento para que se pueda regular el uso de recursos en la campaña, el uso de los medios”.

Puso como ejemplo el gasto que se produjo en la precampaña para elegir al candidato a alcalde del PLD en Santiago.

“Esperamos que esa propuesta no sea por simple palabrería, que no sea simplemente por la situación que ellos están pasando ahora, porque no han querido aprobar la Ley, y ahora se les ha revertido en contra, que ahora realmente tenga la voluntad para ponerse de acuerdo”, argumentó.

Vásquez argumentó que es necesario regular el tiempo en que inicia la campaña electoral para que no se produzca a destiempo, como ocurrió en este año. Criticó que no se regule el hecho de que un partido político en el gobierno pueda tener el 90 por ciento de la publicidad a su favor en los medios de comunicación.

En ese mismo sentido se expresó el vocero de los diputados del PRM, Nelson Arroyo, quien advirtió que se debe aprobar cuanto antes la Ley, pero no una por decir que se tiene una legislación, sino una que sea útil para el proceso electoral.

Arroyo manifestó que, además de la Ley de Partidos, debe ser aprobada conjuntamente una modificación de la Ley Electoral, por considerarla de vital importancia.

El legislador estimó que se debe lograr una Ley de Partidos que obligue a identificar el origen del financiamiento de la campaña y los partidos políticos.

“Más que una Ley de Partidos, lo que el país necesita para las próximas elecciones es una modificación urgente de la Ley Electoral, porque la Ley de Partidos lo que va es a normar es el funcionamiento interno de los partidos, pero la Ley Electoral es la que norma el proceso electoral que es el que se avecina”, indicó.

El proyecto y las distorsiones
La Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) señaló nueve principales ejes de discrepancia entre el proyecto de Ley de partidos aprobado en la Cámara de Diputados, y el que fue sometido por la Junta Central Electoral (JCE). Finjus precisó que el proyecto sancionado en abril de este año plantea la desnaturalización de la función de los partidos políticos y las incompatibilidades con las funciones y labores político-partidarias. También aseguran que se desnaturaliza la democracia interna de los partidos y la idoneidad de los candidatos.

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