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Toda estrella que se precie tiene que hacer frente de vez en cuando a rumores sobre su supuesto fallecimiento, y el cantante Julio Iglesias no iba a ser menos.
Pero en su caso, ya ha comenzado a cansarse de leer frecuentemente en los medios noticias sobre su delicada salud después de que una lesión de espalda derivada de un accidente de tráfico que sufrió en 1963 le obligara a pasar por quirófano en julio.

“Está harto de que lo maten y de los disparates que ha publicado la prensa”, asegura una fuente del entorno cercano del intérprete al portal español Vanitatis.

La ausencia de apariciones públicas de Julio durante este verano tampoco se debió a los problemas de salud que le ha atribuido la prensa. En realidad, el cantante se pasó la mayor parte del tiempo encerrado en su estudio de grabación en Málaga (España).

“Ha pasado el verano encerrado en los estudios que posee en Ojén, grabando el disco en un entorno que le era agradable y por eso no se ha dejado ver”, añade.

Sin embargo, el aspecto “desmejorado” de Julio -que cumple hoy miércoles 72 años resulta evidente incluso para sus más allegados.

“Es un hecho que está desmejorado, pero es que la lesión en la espalda es una cosa que no se puede tomar a la ligera, lo ha mantenido con dieta estricta y en reposo sin apenas hacer nada. Si estuviese mal, no estaría dispuesto a aparecer ante cientos de periodistas este miércoles [en México]”, añade el informante.

Por su parte, Julio ha asegurado siempre que seguirá cantando hasta que la vida le exija retirarse.

“Aquí no hay un secreto mayor que la pasión. Sentado gano más dinero que de pie en un escenario, tengo que cuidar a mis empleados en mis corporaciones. Canto por devoción. Es difícil entenderlo porque cobro, aunque yo cantaría ante mucha gente sin cobrar. Más te ven, más te quieren pagar. Pero yo voy a cantar hasta que la vida me lo permita”, revelaba el artista en una entrevista al periódico argentino Clarín.

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