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Parece que a Kim Kardashian las hormonas del embarazo le han jugado una mala pasada, ya que explotó en contra de los paparazzi cuando salió de compras en Los Angeles, pues la salida de la tienda estaba llena de reporteros, a quienes gritó, pidiendo que la dejaran caminar.

La socialité acudió el pasado fin de semana a la exclusiva boutique de Hermés, en Beverly Hills, y tuvo que soportar decenas de reflectores queriendo el mayor número de imágenes posibles, ahora que anunció su segundo embarazo, el acoso de los paparazzi hacia ella se ha duplicado.

Kim visiblemente molesta, les dijo que habían sobrepasado los límites y que ni siquiera le permitían llegar a su camioneta, algo raro en ella, pues es sabido que no le molesta, incluso le gusta que los reporteros la sigan.

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