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Miles de contenedores con agua, comida y medicamentos están paralizados desde el sábado en el puerto de San Juan porque las autoridades en la isla no han autorizado su liberación.

“Tenemos que establecer prioridades y la prioridad ahora es conseguir transportistas; esa es la prioridad.  Tenemos que buscar la solución para distribuir esta carga y llevarlos a los refugios y a la gente de Puerto Rico, pronto. Esto es crítico”, dijo a CBS Jorge Ayala de la empresa Crowley, quien estimó que los suministros podrían beneficiar a medio millón de residentes en la isla.

Este viernes, el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, dijo en conferencia de prensa que los contenedores que lleven más de una semana en esa zona de desembarque van a ser decomisados para ser distribuidos a la población.

De acuerdo con el primer ejecutivo de la isla, aunque han movido miles de contenedores, hay muchos más con mercancías que pertenecen a compañías privadas, como supermercados, que por falta de vehículos de transporte no han ido a recogerlos.

“Si lleva más de una semana, el gobierno lo va a incautar y pagar por eso. Lo vamos a llevar gratuitamente a los municipios”, dijo, por su parte, el secretario de la gobernación, Ramón Rosario.

Rosario es el mismo que ayer se enfrentó a camioneros en el Centro de Convenciones de San Juan (principal centro de acopio y gestión del Gobierno ante la emergencia), donde también permanecen fletes transportados desde varios estados de Estados Unidos con productos básicos sin que estos choferes puedan moverlos.

La principal crítica contra las autoridades es que, a más de una semana del paso del sistema por la isla, las autoridades locales que se guían por las federales no han sido eficientes en la distribución de recursos a las zonas más afectadas, mientras la gente continúa en la desesperación de no contar con los suministros suficientes para su sobreviviencia, principalmente en las zonas al interior y oeste del país.

La problemática tiene varios ángulos.Por un lado, las autoridades estadounidenses llámese la Agencia Federal de Emergencia (FEMA) y el Ejército de Estados Unidos junto a la Guardia Nacional– mantienen el control del proceso, algo que critica el otro sector. Previo a autorizar las entregas, el gobierno quiere asegurarse que sean transportistas licenciados, que no corran riesgos y que las carreteras estén transitables.

Por su parte, estos entienden que ese proceso de evaluación retrasa gravemente los procedimientos y pone en riesgo la vida de decenas de puertorriqueños.

El tranque se vio reflejado claramente en varios intercambios que fueron grabados este jueves en el Centro de Convenciones. Los camioneros alegan que han tenido que esperar por horas varios días y solo reciben como respuesta que tienen que apuntar sus nombres en una lista. Argumentan que, aunque están dispuestos a trabajar gratuitamente, las autoridades gubernamentales les dicen que los van a llamar, cuando la realidad es que el sistema de comunicaciones en la isla trabaja de forma intermitente y, en algunas áreas, está completamente inactivo. A esto se suma, la falta de energía eléctrica en la mayor parte del país. El hecho de que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) lidere los procesos de distribución complica la colaboración con otros sectores como la de camioneros, según sostuvieron sindicalistas como Victor Rodríguez, de la Unión de de Camioneros, a Noticias 24/7.

Los representantes de estos gremios, además, alegan que sin contar con diésel –cuya distribución también esta limitada – ni ellos mismos pueden moverse.

Y mientras las partes se mantienen en ese “tira y jala”, los testimonios en redes sobre la angustia de boricuas con acceso limitado a los productos es la historia que se repite.

Luego de múltiples publicaciones en redes sociales sobre el estancamiento así como de presión internacional por parte de la diáspora y de medios, a FEMA se le ve hoy más activa en los procesos de distribución. En redes, circulan varios reportes de distribución, principalmente, en la zona oeste del país.

Mientras el teniente general Jeffrey Buchanan, quien tomó control de la operación del Joint Forces Land Component Command (JFLCC ), dijo que el proceso de recuperación tomará tiempo.

“Sufrieron una tremenda devastación y esta recuperación tomará mucho tiempo pero trabajamos con Fema para proveerles el apoyo que requieran”, sostuvo Buchanan en conferencia de prensa.

Por otro lado, la instalación de tratamiento militar a bordo del buque hospital USNS Comfort saldría de Norfolk, Virginia, a las 1 p.m. de este viernes para unirse a los esfuerzos humanitarios.

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